¿Las lámparas de bajo consumo son nocivas para la salud?
Así lo advirtió la Agencia del Medio Ambiente del Reino Unido, según la cual los consumidores deberán extremar los cuidados a la hora de deshacerse de las lamparitas que se hayan quemado o roto para evitar la contaminación con el mercurio venenoso que contienen.
"La luz fluorescente parece tener alguna característica ionizante que afecta al aire que las rodea, y esto a su vez tiene repercusiones para un determinado número de personas", afirma Hawk.
Según consejos del Ministerio británico del Medio Ambiente, si se rompe una lamparita de baja energía, hay que evacuar la habitación durante un cuarto de hora como mínimo. Además no debe usarse una aspiradora para recoger los restos a los efectos de evitar inhalar el polvo.
Las autoridades medioambientales británicas también recomiendan el uso de guantes para recoger la lamparita rota, que luego debería llevarse en una bolsa de plástico a algún lugar preparado para su reciclaje.
Según el toxicólogo David Ray, de la Universidad de Nottingham, citado por la BBC, una lamparita de baja energía tiene entre 6 y 8 miligramos de mercurio, cantidad que es por sí "muy pequeña". Sin embargo el peligro estriba en su acumulación en el cuerpo y especialmente en el cerebro humanos por la exposición repetida a ese metal.
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