En sólo un rato de la noche, Martín Alí se quedó sin absolutamente nada. Todo lo que tenía en su casa de Rosales 361, de la ciudad de Tandil, fue robado por un grupo de delincuentes durante la noche, aprovechando su ausencia.
Según la denuncia policial, los delincuentes arrimaron a su patio una camioneta, y sin que nadie los viera, se cargaron casi todo lo que encontraron: sólo dejaron una cama marinera y una heladera, que no habrían podido cargarse.
Este panorama desolador lo descubrió en la mañana del jueves, al regresar a su casa después de trabajar, y algo habrá olfateado al notar que la puerta trasera estaba abierta.
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“Es una locura, se llevaron todo”, denunció ante los medios, mientras miraba desconsolado su casa, ubicada en una zona con pocas casas vecinas.
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Y de verdad, se llevaron todo. Los delincuentes no le dejaron ni los repasadores, ni los mates. Y tampoco perdonaron la comida que tenía en las alacenas o en la heladera.
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Pero también se tomaron su tiempo para sacar la grifería completa de las paredes, un somier y una cantidad demoledora de pertenencias: el termotanque, la cocina, una garrafa, las cortinas del comedor y de la cocina, los plafones de la luz, toallas, acolchados, cuatro sillas, toallones, frazadas, sábanas, una mesa de luz, ropa, un televisor, la vajilla, una radio, un televisor de 20 pulgadas, el cargador del celular, una máquina agujereadota, artículos de perfumería y limpieza, una secadora y finalmente, un candado.
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