Más de 50 países acordaron un importante plan de ayuda para los refugiados
Un total de 56 países y 11 organizaciones internacionales y regionales adoptaron ayer en París un plan para ayudar a víctimas de persecuciones religiosas y étnicas en Medio Oriente.
Sin eludir la responsabilidad de los europeos para recibir refugiados, el mandatario galo insistió en que "lo que está en juego en Medio Oriente es el fin de una historia, la de la pluralidad, la de la diversidad, del diálogo". En ese marco, reclamó ayuda a los países de la región -que ya acogen a 4 millones de refugiados sirios que huyeron de sus país- en particular Turquía, Líbano y Jordania. También advirtió que en caso de no hacerlo ahora habrá que hacerlo "más tarde en condiciones más dramáticas", después de haber recordado que ya ha habido 3.000 víctimas en la travesía del Mediterráneo para entrar en Europa. Sin embargo, subrayó que hay que "tratar las causas en lugar de las consecuencias", buscando explicar la implicación de Francia en la coalición internacional que bombardea objetivos del EI en Irak y, desde la el cambio de postura galo él mismo anunció ayer, también en Siria.
Según el documento presentado en París por los presidentes de esta primera conferencia internacional sobre las víctimas de violencia étnica y religiosa en Medio Oriente, Fabius y su par de Jordania, Naser Yudeh, también se trata de favorecer "el retorno y la reintegración" de las poblaciones desplazadas. En el centro del objetivo de los participantes en la conferencia están los refugiados de Siria y de Irak por la acción de grupos como el EI.
Además de favorecer el retorno de los refugiados, las otras partes del plan de acción son la "lucha contra la impunidad" de los autores de crímenes contra minorías religiosas o étnicas y "la promoción de un marco político necesario para la reconciliación" y garantizar el carácter perenne de "la diversidad en la región".
"No dejaremos que desaparezca la diversidad de Medio Oriente", insistió en conferencia de prensa Fabius, que se felicitó del "mensaje de determinación" lanzado en París, así como la coincidencia en que hay que actuar con "urgencia, porque el terrorismo no espera".
Yudeh insistió en que el conflicto contra el islamismo radical en Medio Oriente "es una guerra mundial" en la que los grupos yihadistas están deformando la religión musulmana, que toman "como rehén".
El ministro jordano también quiso dejar claro que "los cristianos en el mundo árabe constituyen una parte esencial de nuestro pasado y del futuro". Y sobre todo, consideró que para ganar la batalla hay que dar perspectivas a los jóvenes para que no caigan en manos de los extremistas y ofrecer "soluciones políticas y pacíficas" a los conflictos que afectan a Medio Oriente.
En concreto, estimó que hace falta "una solución política en Siria", una "reconciliación" en Irak y un Estado para Palestina.
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