Beder Herrera, un político hábil

Política

NA
Por NA
Luis Beder Herrera es el político con mayor antigüedad en los espacios de poder en la provincia de La Rioja, pero recién en esta oportunidad consiguió erigirse como gobernador por el voto popular.

Beder Herrera, quien se desempeñó como funcionario durante casi un cuarto de siglo, fue mandatario riojano en dos oportunidades, aunque en ambas de manera interina.
 
Llegó a la Cámara de Diputados en 1983 y siete años más tarde se convirtió en vicepresidente segundo, cargo que le sirvió para hacer tambalear al gobernador interino Agustín de la Vega y llegar así al Ejecutivo.

De todas maneras, su acceso como mandatario de La Rioja se dio en un proceso de sucesiones, provocado por la asunción de Carlos Menem en la presidencia de la Nación y el fallecimiento del vice de éste, Alberto Cavero.

En 1991 integró la fórmula con Bernabé Arnaudo, quien intentó reelegirse en 1995, pero perdió la oportunidad con el novato Ángel Maza, funcionario que pasó de la Secretaría de Minería de la Nación a la Casa de Gobierno de La Rioja y que a partir de ese momento se empezaba a cruzar en la vida de Beder Herrera.

Hábil como pocos en el arte de la política, Beder Herrera tardó poco en conciliar con su ocasional adversario y fue nombrado ministro coordinador.

Desde allí intentó mantenerse en armonía con el menemismo, pero sólo llegó a entenderse con Eduardo, ya que Carlos nunca le perdonó que haya puesto a la provincia en la tapa de los diarios nacionales con un escándalo político cuando apenas tenía meses en la Rosada.
 
En 1999 aceptó ir a la elección bajo el ala de Maza y salió airoso, mientras que en 2003, gracias a la intervención del senador Menem, se volvió a hacer un lugar en la fórmula con Maza.

Sin embargo, en esta oportunidad pidió ser simultáneamente jefe de Gabinete, con amplias facultades para manejar presupuesto propio y ejecutar obras.
 
En 2005 apostó todo para que el gobernador le dejara el cargo una vez electo senador nacional, pero aparentemente Maza no cumplió con un pacto tácito y Beder Herrera no paró hasta su retiro de la Casa de Gobierno.

En ese sentido, comenzó a minarle el camino convocando a los gremios y denunciando irregularidades de Maza, al punto que logró su destitución en marzo.

Los vaivenes con Maza tuvieron su correlato en su relación con el kirchnerismo, que finalmente logró aceptarlo y darle su apoyo, al ver que tenía posibilidades de derrotar a Carlos Menem.

El 14 de marzo llegó a la Casa de Gobierno escoltado por la Policía que minutos antes había desalojado a Maza en medio de escaramuzas y gases lacrimógenos en la Plaza 25 de Mayo.

Dejá tu comentario