La guerra interna de la CGT se congela hasta después de octubre

Política

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Por NA

  • Los dirigentes de la Central Obrera acataron el pedido del Gobierno que reclamó bajar el tono a la disputa hacia el final de la campaña.
  • Moyano, Barrionuevo y los Gordos se disputan el poder sindical.

La interna que sacude a la CGT ingresó en una etapa de "enfriamiento" en los últimos días debido
a que los referentes de los diversos sectores antagónicos acataron la sugerencia del Gobierno de bajar el tono de la disputa durante el tramo final de la campaña y posiblemente en la transición hasta el recambio presidencial.



Los tres grupos que se disputan el poder de la central sindical -el del actual titular Hugo Moyano; el de "Los Gordos", y el que lidera Luis Barrionuevo- coincidieron en la necesidad de dejar el enfrentamiento gremial en un segundo plano hasta que, tal como se estima, asuma la Presidencia Cristina Fernández de Kirchner, el próximo 10 de diciembre.



Si bien el kirchnerismo pretende una transición sin sobresaltos, fuentes del barrionuevismo deslizaron que ese sector buscará retomar su ofensiva contra Moyano apenas finalice el escrutinio de las elecciones del 28 de este mes, con la intención de desplazarlo de la conducción de la entidad de la calle Azopardo.



En cambio, cerca del líder camionero confían en que las aguas continuarán calmas hasta febrero, según indicaron fuentes del gremio ferroviario "La Fraternidad", a cargo de Omar Maturano.  De todos modos, está claro que antes de que culmine el primer trimestre del año próximo la interna política de la CGT volverá a cobrar fuerza.



Para ese momento está previsto que se fije una fecha para convocar a un Congreso Confederal -máximo órgano decisorio de la CGT-, donde se reunirán todos los gremios que la integran, tanto
los pro-Moyano como los opositores y allí quedará de manifiesto con cuanto respaldo cuenta el líder camionero.



Durante ese encuentro, que servirá de antesala a las elecciones de la CGT pautadas para julio, el sector de Barrionuevo buscará sumar el apoyo de "los gordos" para hacerse fuerte y demostrar que
son más los gremios que rechazan la reelección de Moyano que los que desean su continuidad al frente de la central, indicaron a NA fuentes del sector.



El dirigente gastronómico dice tener el respaldo de más de cien sindicatos, pero en Azopardo 502 desmienten esa versión y además hacen hincapié en el peso del sector del transporte en la economía
nacional.



Es decir que para el moyanismo, actualmente el poderío en la CGT se trata más de una cuestión cualitativa que cuantitativa, y en ese sentido recalcan que llevan las de ganar porque es sabido que "si para el transporte, se para el país".



De hecho, la semana pasada Moyano recibió el respaldo de todos los sindicatos del transporte durante un congreso de "La Fraternidad" realizado en Córdoba y trascendió la posibilidad de que en el futuro uno de los gremios del sector ensaye una medida de fuerza como una demostración de poder.



Sería una puesta en escena para los grupos opositores y también para el Gobierno, al que Maturano le advirtió esta semana que sería un "error" querer sacarlos de escena durante el posible gobierno de Cristina.    



A su vez, para marzo o abril está prevista la apertura de las reuniones paritarias y en esa instancia será importante la postura que adopte Moyano frente al Gobierno en torno a los pedidos de aumentos salariales.



Pese a que el titular de la CGT sostiene que nunca fijó un piso para los aumentos, su socio Maturano salió a pedir un aumento de "entre el 20 y el 30 por ciento" porque -según estadísticas de la central obrera- la inflación del corriente año se ubicará entre el "13 y el 14 por ciento", versión que contrasta con la del oficialismo, que estima que el índice no superará "el 10 por ciento".



El comportamiento de Moyano respecto al pedido de incrementos salariales será importante dado que el líder camionero, deberá evitar ganarse la enemistad de Cristina, quien -de acuerdo a algunas versiones- preferiría un recambio en la cúpula de la CGT y tener como interlocutores a referentes de otros sectores.



La primera dama impulsa un pacto social en el que están incluidos sindicalistas y empresarios y que se propone como el pilar de estabilidad y gobernabilidad de su eventual gobierno.  Por otra parte, los opositores a Moyano estarían aguardando que la primera dama le otorgue la personería gremial a la CTA, para cargar contra él y responsabilizarlo de esa situación.



 Hasta aquí, Moyano resistió con firmeza esa posibilidad.

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