Se cayó la denuncia de Carrió, Álvarez y Hotton
La cuestón de privilegio pasó a archivo por propuesta de Stolbizer. Contó con el apoyo del oficialismo, PRO, Socialismo y Proyecto Sur.
El oficialismo y parte de la oposición de la Cámara baja enviaron hoy al archivo de la comisión de Asuntos Constitucionales las tres cuestiones de privilegios planteadas la semana pasada en el recinto y que apuntaban a supuestas presiones del kirchnerismo para cambiar voluntades a favor del Presupuesto 2011.
De esa manera, dieron por tierra con la movida motorizada por la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y las diputadas anti-K Cynthia Hotton (del filo-cobista "Valores Para Mi País") y Elsa Alvarez (radical santacruceña), quienes realizaron el miércoles pasado cuando se trataba el proyecto oficial de presupuesto la supuesta existencia de presiones desde el oficialismo para conseguir aprobar el presupuesto.
En la reunión, que empezó a las 12 y terminó pasadas las 18, hubo de todo: Un intento de simulacro de juicio (como cuando Carrió pidió jurar al hacer su exposición), una suerte de careo (entre Hotton y la kirchnerista mendocina Patricia Fadel), duras críticas a Carrió (desde el alfonsinismo, el GEN, un sector del macrismo, Proyecto Sur y el Frente Para la Victoria, entre otros); cuestionamientos en general a la solidez de las denuncias, humoradas, ironías y hasta un cachetazo (la presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales, Graciela Camaño, al ultra-K Carlos Kúnkel).
En su argumentación, Carrió -quien tras hacer su alocución se retiró de la sala y retornó- apuntó que su accionar fue "para proteger a la Cámara de Diputados de la corrupción", destacó el valor de Hotton y Alvarez por su planteos, además dijo que "periodistas parlamentarios hablaban (la noche de la sesión de Presupuesto) de coimas por 50 mil pesos" y acusó "a la corporación política" de alentar la referida corrupción.
Y explicó que su referencia "a la gran Jaroslavsky" era una metáfora usada en el radicalismo como el también conocido "teorema de Baglini".
La siguió, Hotton, quien entregó un sobre lacrado a Camaño, que la peronista disidente leyó en el cual constaba la declaración que es la ex lopezmurphysta presentó ante la justicia federal y en la cual señala a la kirchnerista Fadel, como la persona que, en la noche del miércoles 10, le habría dicho que "no solo se trata de apoyarte en tus proyectos y mejorar tus estructuras, acá hay mucho más. Si te ausentás, uno siempre tiene una complicación familiar, nadie se va a dar cuenta", aunque también admitió que fue ella quien llamó a su celular a la actual vicepresidenta segunda de la Cámara pero para pedirle la firma para un proyecto de protección de la vida.
Pero la mendocina Fadel, más adelante, rechazó la acusación y dijo que no iba "a permitir" que se enlodara su "buen nombre" y el de su familia (mientras Hotton, la seguía, con un llanto indisimulado).
La siguió, la radical Alvarez, quien reseñó haber recibido esa noche cuatro llamados (dos del actual titular del Sedronar José Granero; otro del intendente de Puerto San Julián, Nelson Gleadell; y de un funcionario del ministerio de Planificación Federal que intentó comunicarla con el ministro Julio De Vido, que rechazó), aunque aseguró que "en ninguna hubo ofrecimiento de ningún tipo", peo indicó que le provocaron cierta "perturbación de ánimo".
Los dardos opositores siguieron con Patricia Bullrich, quien acusó a la kirchnerista tucumana Stella Maris Córdoba de haber extorsionado a los integrantes de la comisión de Inteligencia para un dictamen, lo cual le mereció la advertencia de que si no se retractaba sería querellada por haber "acusado falsamente de un delito".
Y el ex "margarito" devenido "lilito" Juan Carlos Morán, quien defendió a rajatablas a su jefe política, dijo que Carrió acertó de nuevo con sus predicciones acerca de la retirada de diputados opositores del recinto, reclamó la citación a la comisión del dirigente de Proyecto Sur Mario Mazzitelli para que explique sus dichos acerca de haber recibido llamados y afirmó: "No pensamos en especulaciones electorales cuando hacemos estas denuncias" (lo que fue recibido por una carcajada general por oficialistas).
Al final, Camaño intentó evitar que la discusión se cerrara hoy (lo que provocó el posterior incidente con Kúnkel), pero el oficialismo insistió y consiguió las firmas para un dictamen que mandó a los planteos de Carrió, Hotton y Alvarez, al archivo.
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