¿Cómo fueron las últimas horas de Ángeles Rawson antes de su muerte?
Según se pudo reconstruir por peritos y testimonios en lo que va del juicio oral, la adolescente consiguió ingresar al edificio de Ravignani 2360, pero no a su departamento. La cámara de seguridad de una vivienda contigua que es clave en la causa.
La acusación considera que Mangeri interceptó a Ángeles en el hall central y que, con un engaño, la llevó hasta otro lugar del edificio donde intentó violarla y asesinarla.
Las pericias complicaron aún más al portero: en las uñas de la adolescente de 16 había ADN de Mangeri. Un vecino de Ravignani 2360 que declaró el jueves no lo ayudó mucho más. Osvaldo Carlos Sidoni, que hace 20 años vive en el departamento de la Planta Baja B, dijo que siempre había comentarios sobre "intentos de seducción, levante y conquista" del acusado hacia mujeres que trabajaban en el edificio.
LA PALABRA DE LA MADRE DE ÁNGELES
Durante su testimonio ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9, María Elena "Jimena" Aduriz, la madre de la víctima, recordó que el día de la desaparición Ángeles tenía que volver a las 21.15 de su clase de inglés. A las 21.30 le mandó un mensaje, pero la hija no contestó; diez minutos después la llamó, el celular sonó, alguien contestó y cortaron. Después el teléfono móvil se apagó, siempre según el testimonio de la madre de Ángeles.
La adolescente de 16 años fue victíma de un ataque sexual, estrangulada y luego arrojada a la basura cuando regresó a su casa del barrio porteño de Palermo. El portero Jorge Mangeri está acusado de "abuso sexual seguido de muerte" por la fiscalía y de "tentativa de abuso sexual, homicidio criminis causa y femicidio" por la querella, dos carátulas que tiene la misma pena: prisión perpetua.
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