Los diez mandamientos del café expreso que no podés negociar

Sociedad

Expertos en el tema realizaron una lista con los errores que los consumidores jamás deben dejar pasar en un bar.

EFE
Por EFE
Un café solo o "espresso", es algo más que una infusión oscura estimulante. Para muchos, se trata de un verdadero es un verdadero arte, una cuestión de orgullo nacional para italianos y colombianos, y por ello llegan ahora los mejores trucos para prepararlo y para que el cliente quede satisfecho.

Casi como un experimento, el Instituto Nacional del Espresso italiano y el Instituto de Degustadores de Café elaboraron una lista de errores que los consumidores jamás deberían dejar pasar en un bar.

1. Lo primero que debería llamar la atención del cliente es el material y la forma de la taza utilizada. Si ésta es cilíndrica no ayudará a la formación de la crema, y si es de loza no mantendrá la temperatura idónea.

2. Lo ideal será que el café venga servido en una taza de porcelana de forma elíptica, más estrecha en la base que en la parte superior, lo que contribuirá a mantener la temperatura y a favorecer la percepción de los aromas y el sabor del café.

3. Es necesario fijarse en dónde y cómo están distribuidas las tazas antes de servir el ansiado “espresso”. Según precisó Luigi Odello, profesor de Análisis Sensorial, si están colocadas en más de dos niveles encima de la cafetera, lo mejor es que uno empiece a pensar en pedir un té.

4. Aunque a primera vista pueda parecer un detalle sin importancia, más de dos filas de tazas superpuestas constituyen un error capital en la preparación del café, puesto que las que estén en la tercera y cuarta fila estarán frías y no mantendrán la temperatura adecuada para una correcta degustación.

5. Se aconseja fijarse si el mozo llena de forma apropiada el filtro, y para ello hay que estar atento a cuando se dirija hacia el dosificador y le dé a la palanca que permite la salida del café molido.

6. Llegada esta instancia, habrá que exigir oír "clack, clack" -dos, no uno y medio ni tres-, tan sólo dos, lo que significa que se depositó en el portafiltro la cantidad exacta de café necesaria para obtener un buen “espresso”.

7. A continuación, el mozo tendrá que proceder a prensar el café molido del filtro con fuerza, ejerciendo la presión equivalente a 20 kilogramos de peso.

8. Si el café no está bien prensado será difícil eliminar los restos de la mezcla, por lo que al final del día el portafiltros habrá acumulado una consistente dosis de café ya utilizado, que hará que tenga gusto a quemado cuando llegue el momento de beberlo.

9. El orden y la limpieza también son primordiales en la preparación de esta bebida y por ello habrá que controlar si, tras prensar el café, el mozo se preocupa por eliminar los restos de la mezcla en los bordes del portafiltro.

10. La última prueba de fuego será la de observar atentamente cómo sale el café: si baja a borbotones, entonces algo ha fallado, ya que sólo vale la pena beberlo si el líquido evoca la forma de "una cola de ratón" y cae con fluidez hasta la taza.

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