Es parte de un programa del Ministerio del Interior de Uruguay. Si se acerca a menos de mil metros de la vícitma, ésta recibe una advertencia. Por el momento, cinco personas poseen pulseras con las que son controladas. De ellas, cuatro son hombres.
Una mujer uruguaya con graves antecedentes de
violencia doméstica debe llevar desde esta semana una tobillera
electrónica para evitar que se acerque a su ex marido y prevenir
eventuales nuevas agresiones.
El caso es uno de los primeros cinco dispuestos por la Justicia en un
plan piloto impulsado de manera conjunta con el Ministerio del Interior de Uruguay y
que acaba de cumplir su primer mes de aplicación.
En los otros cuatro casos las tobilleras les fueron colocadas a hombres para evitar que se acerquen a sus ex mujeres.
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El plan de las tobilleras electrónicas "como forma de combatir la
violencia doméstica extrema, es un modelo español y tomamos el ejemplo
del que se aplica en Barcelona", señalaron fuentes del Ministerio
del Interior.
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La identidad de la mujer a la que se le colocó la tobillera electrónica
se mantiene en reserva por disposición de la Justicia y sólo se reveló
que el plan piloto "por ahora" abarca únicamente Montevideo, donde
reside la mitad de los 3,3 millones de habitantes del país.
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El
sistema consiste en la colocación al o la victimaria de una tobillera
electrónica y un rastreador, mientras que a la víctima se le entrega
"una especie de teléfono portátil".
Si el agresor o la
agresora se acerca a una distancia inferior a los mil metros de su
víctima recibe un primer aviso y si desconoce la zona de exclusión
dispuesta por la justicia, que suele ser de 300 metros, se encienden las
alarmas y la policía recibe un aviso electrónico para intervenir de
forma inmediata.
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