Un joven confesó ante un cura 4 asesinatos
* El hombre, de 25 años, admitió ser uno de los autores de un triple homicidio, y el de una kinesióloga.
* Por el caso de los tres crímenes fue condenado un lavacoches, y por el otro no hay imputados.
* El joven realizó la confesión ante un sacerdote y luego ante la policía.
Un joven de 25 años fue detenido tras confesar ante un cura, y luego repetir en sede policial, su
presunta responsabilidad en dos graves hechos de homicidios, uno de ellos el triple crimen conocido como la "Masacre del laboratorio".
El autoimputado será sometido a pericias psiquiátricas para establecer si padece algún tipo de alteración mental mientras se intentan corroborar sus dichos y cotejarlos con los resultados de
las respectivas investigaciones.
El joven, identificado como Sebastián Balessi, tras hablar con el cura párroco de Cipolletti, se presentó en la comisaría cuarta y repitió lo relatado en su confesión, por lo que quedó a disposición de la justicia.
Debido a que la confesión del joven no fue realizada en presencia de un abogado defensor, carece de validez legal.
El defensor oficial Miguel Salomón le pidió al juez de Instrucción Número 8, Juan Torres, que el joven sea sometido a pericias psiquiátricas para determinar su estado de salud y saber si está en sus cabales para declarar.
Este paso judicial -solicitado de forma urgente- se realizará en las próximas horas y se estima que luego el joven podrá declarar ante la justicia.
Lo que pretenden determinar las autoridades judiciales es si los dichos de este joven se condicen con algunos elementos que están en la causa. De ser así, corroborarían su participación en el triple crimen.
"Tras comunicarme que había un individuo que se había inculpado en los hechos, lo trajeron, y antes de tomarle declaración hice el planteo para que primero se le haga el examen mental obligatorio que establece el Código Procesal Penal, a lo que el juez hizo lugar", explicó Salomón.
El sujeto se habría autoincriminado en la denominada "Masacre del laboratorio", ocurrido en el 2002, donde fueron asesinadas Mónica García, Alejandra Carbajales y Carmen Marcovecchio, y por ese hecho fue condenado a prisión perpetua David Sandoval, quien se desempeñaba como lavacoches.
Las mujeres fueron asesinadas de varias puñaladas, ultrajadas, sus cuerpos rociados con ácido acético (lo que hizo bastante difícil encontrar huellas de los asesinos en sus cuerpos), y dos de ellas aparecieron con disparos en la cabeza.
Pero también el ahora detenido dijo haber tenido participación en el homicidio de la kinesióloga Diana Del Frari, hecho por el cual no hubo detenidos.
Cuando se realizó el juicio oral y público por la "Masacre del laboratorio", los jueces dejaron establecido que en el triple homicidio debieron de haber actuado "dos personas", de acuerdo a cómo se sucedieron los hechos.
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