Una chica apuñaló a un joven, lo confesó en su diario y le dieron 20 años


  • Le dieron 20 años luego de que la encontraran culpable del asesinato de otro joven.

  • La Justicia tomó como prueba relevante la propia confesión que había registrado en su diario íntimo.

Una joven de 21 años fue condenada a 20 años de prisión luego de que la Justicia la encontrara culpable del asesinato de un hombre en la puerta de una bailanta, hecho que ella misma registró en su diario íntimo.

Se llama Andrea Molina, y lejos de obstaculizar la investigación policial y judicial sobre el apuñalamiento de Ariel Gauna, como ocurre en la mayoría de los casos, les brindó a quienes la investigaban la prueba más concluyente de todas.

Dos días después de haber apuñalado en la puerta de la bailanta Scombro, de la localidad bonaerense de José C. Paz, escribió en su diario íntimo: “me mandé otra macaca. Apuñalé a un pibe en la puerta de Scombro y se me fue la mano”.

El hecho ocurrió en 2004, dentro del boliche en el que Molina y Gauna, según los testigos de la causa, discutieron y tras la cual el joven le pegó un cachetazo a Molina, la seguridad del lugar intercedió y echó a ambos.

La pelea continuó en la calle y su desenlace fueron las siete puñaladas al estomago que le asestó Molina a Gauna. En el posterior allanamiento policial en la casa de la joven en Grand Bourg, se descubrió junto al diario la sevillana manchada de sangre utilizada aquella noche.

Y si bien en un primer momento del juicio ella y su abogado intentaron desvirtuar el dato que arrogaba este escrito, los jueces consideraron válida la prueba y, mediante estudios, certificaron que la letra era la de la sospechosa.

“No lo niego, tengo miedo… nunca antes había sentido tanto miedo”, consta en el diario íntimo como si respondiera a la medida de la investigación. Quizás por ello Molina pidió una ayuda que finalmente no llegó.

“Ojalá que mi hermano, mi mama y mi abuela me ayuden para que no llegué la gorra” pidió  en el texto y en referencia a la policía. Sin embargo la policía llegó y con ella el poder judicial. 

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