Una jauría de perros atacó y mató a un bebé

*El nene de un año y medio fue encontrado por su tío, tirado a unas dos cuadras de su casa, en Mendoza. Al parecer, había intentado seguir a su padre cuando este se fue a trabajar.
*Si bien no hay huellas que indican que el pequeño haya sido arrastrado hasta ahí por los animales, la autopsia comprobó que falleció como consecuencia de los desgarros producidos por los canes.

NA
Por NA

Un bebé de un año y medio murió como consecuencia del ataque de una jauría, cuando estaba a 150 metros de la casa en la que vivía en la localidad mendocina de Buena Nueva, Guaymallén.


 


La información fue confirmada por el Cuerpo Médico Forense a la Justicia, luego de finalizar la necropsia sobre el cuerpo del pequeño Abel Cataldo, según informa en su edición de hoy el diario Uno.


 


Los forenses dijeron que el cadáver del niño "presentaba heridas contuso desgarrantes provocadas por canes".


 


Este informe fue determinante para develar el caso que en un primer momento presentaba puntos oscuros.


 


El chiquito ingresó ayer las 10.10 al hospital Notti, adonde fue llevado por una ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinado. Apenas entró a la guardia, la doctora Olga Figueroa constató que el nene ya había dejado de existir debido a múltiples heridas en distintas partes del cuerpo.


 


Fue Aldo Cataldo, tío del pequeño, quien lo encontró a unos 150 metros del ingreso de la casa, sobre calle Tunuyán al 2000. En su declaración en la fiscalía dijo que el chiquito estaba rodeado por al menos seis perros, de los cuales cuatro eran de gran tamaño. Según el hombre, dos de ellos tenían el hocico consangre.


 


El hecho de que el niño haya estado tan lejos de la casa sería porque habría ido detrás de su padre, quien alrededor de las 9 salió con su tractor a trabajar.


 


Lo que había sembrado en un primer momento dudas en los investigadores es que en el sitio donde fue hallado el niño no había rastro alguno de sangre, tan sólo restos de su pañal. No había huellas que indicaran que Abel haya sido arrastrado, como supuestamente haría una jauría.


 


Además, los perros de la zona donde está ubicada la finca no son feroces y esto fue corroborado no sólo por la Policía Científica sino también por los periodistas que cubrieron el trágico suceso que provocó gran consternación en el vecindario.


 


Lo que alertó a los vecinos de que algo tremendo había ocurrido fueron los gritos desgarradores de Verónica Videla, madre del chiquito.


La mujer repetía una y otra vez: "los perros, los perros", mientras abrazaba a su pequeño, al que había envuelto en una frazadita, mientras pedía ayuda.


 


Ante esto, Graciela Arenas, que vive a unas dos cuadras, salió corriendo a ver qué estaba sucediendo. Otro vecino subió a la madre y al niño a su auto y poco después encontraron la ambulancia que finalmente lo llevó al Notti.

Dejá tu comentario