Una semana de cruentos asesinatos culmina con un sábado de violencia
Por NA
La señora hablaba para un canal televisivo desde la bonita zona de quintas en la que balearon al docente. Más tarde, fuentes policiales dijeron que por el hecho de detuvo a un sospechoso, de 20 años y que tendría antecedentes penales, pero que gozaba de una libertad condicional.
"Queremos más policías en la calle, acá, cuidando a la gente, y no yendo a Mar del Plata para los partidos de la Copa Davis de tenis", se quejó la integrante de una asociación de vecinos de Del Viso, en el distrito de Pilar.
La serie de crímenes que agudizaron aún más la sensación de inseguridad entre la gente esta semana comenzó con el secuestro y asesinato del joven González, de 18 años, y prosiguió con el asalto en el que murió el ingeniero Rosujovsky, en la localidad bonaerense de San Miguel.
González fue privado de su libertad el domingo cerca de su casa, en el barrio porteño de Saavedra.
Luego que los delincuentes llegaran a pedir 50 mil dólares a cambio de entregarlo con vida, el joven fue encontrado el lunes por la mañana muerto de un disparo en la cabeza y con el cuerpo semiquemado en Bernal, en el sur del Gran Buenos Aires.
El crimen de un chico definido como "un ángel" que estaba a punto de recibirse en el secundario con excelentes notas y ayudaba a su padre en un negocio familiar de comidas dietéticas generó una airada reacción de la sociedad, con una masiva marcha ayer entre los barrios de Núñez y Belgrano.
"Justicia por Rolo" y "que las calles vuelvan a ser seguras", fueron algunas de las consignas que se leyeron y escucharon a lo largo de 25 cuadras de manifestación.
Rosujovsky fue asaltado el jueves en San Miguel cuando transitaba con su auto por delincuentes que le robaron unos 120 mil pesos que llevaba para pagarles a trabajadores que realizaban obras en el club Macabi, de la comunidad judía.
El gobernador Daniel Scioli aseguró este sábado en cuanto al caso que existe en su administración "el compromiso de profundizar la ruta de la investigación para dar con los asesinos y el entregador que conocía los movimientos de este padre de familia, un trabajador".
Entre tantas batallas que parecen perdidas libradas por las autoridades para hacer más segura la vida de las personas, la detención de "Kitu", un joven de 18 años acusado de participar en al menos una docena de asaltos violentos en la zona norte del conurbano pareció un bálsamo.
"Kitu", que habitaba la villa de emergencia "Puerta de Hierro", de La Matanza, es sindicado como líder de la banda que asaltó y mató al ingeniero Ricardo Barrenechea, a mediados de octubre último, en su casa de San Isidro.
Las autoridades, con la detención del peligroso delincuente, consideran que la banda, que cometía varios asaltos simultáneos con características violentas y era integrada también por menores, como "prácticamente desbaratada".
Sin embargo, los episodios delictivos no dan respiro a quienes procuran dar respuestas a la sociedad.
Horas después de la muerte del profesor de gimnasia en Del Viso, un grupo de asaltantes ingresó a un local de venta de artículos para mascotas en Lanús y al no poder concretar el robo, mantuvo a tres personas como rehenes durante horas, al llegar la Policía al lugar tras un aviso de un vecino.
Y apenas unos minutos más tarde se conoció la noticia de que un comerciante de Temperley, también en la zona sur del Gran Buenos Aires, había muerto luego de recibir un balazo en medio de un tiroteo entre efectivos de la Bonaerense y malhechores que, aparentemente, escapaban de un robo.
También el sábado, un policía fue detenido en la Capital por matar a un joven que habría intentado asaltarlo con un arma de juguete, para completar una jornada marcada a sangre y fuego, que se suma a varios días en los que el delito volvió a golpear duro y a conmover a la sociedad.
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