Una semana de cruentos asesinatos culmina con un sábado de violencia

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Por NA
Tres brutales crímenes y una toma de rehenes volvieron a conmover esta semana a la sociedad bonaerense y porteña, que alzó nuevamente su voz de reclamo de mayor seguridad al encontrarse ayer con un sábado marcado a sangre y fuego tras varias jornadas signadas por el delito.

"Son innecesarios, irracionales y cruentos", definió el jefe de la Policía Bonaerense, comisionado Daniel Salcedo, a los asesinatos del joven Rodolfo González, el ingeniero Claudio Rosujovsky y el profesor de gimnasia Emiliano Sonnenfeld, ocurridos en un lapso de menos de siete días.

Este sábado, perdieron la vida Sonnenfeld, que fue baleado en un presunto intento de asalto frente a su esposa en una quinta de Del Viso, y un comerciante de Temperley, también en el conurbano bonaerense, luego de quedar en medio de un tiroteo entre policías y unos ladrones.

Además, dos asaltantes mantuvieron en Lanús a tres personas como rehenes durante casi cuatro horas, tras un frustrado intento de robo en una tienda de mascotas. Finalmente, al verse rodeados por efectivos policiales, se entregaron.

En el caso del profesor de educación física, una vecina señaló que se trataba de "una persona sana, que se cuidaba de todo, ni siquiera tomaba cerveza, era deportista e iba y venía al trabajo en bicicleta".

"Ahora está muerto ahí adentro", señaló la mujer, que reflejando la desolación y la impotencia que se adueña de la gente en estos casos agregó: "Tengo mucho miedo y estoy desconcertada porque matan a cada rato a alguien que uno quiere y en cualquier momento me puede tocar a mí."

La señora hablaba para un canal televisivo desde la bonita zona de quintas en la que balearon al docente. Más tarde, fuentes policiales dijeron que por el hecho de detuvo a un sospechoso, de 20 años y que tendría antecedentes penales, pero que gozaba de una libertad condicional.

"Queremos más policías en la calle, acá, cuidando a la gente, y no yendo a Mar del Plata para los partidos de la Copa Davis de tenis", se quejó la integrante de una asociación de vecinos de Del Viso, en el distrito de Pilar.

La serie de crímenes que agudizaron aún más la sensación de inseguridad entre la gente esta semana comenzó con el secuestro y asesinato del joven González, de 18 años, y prosiguió con el asalto en el que murió el ingeniero Rosujovsky, en la localidad bonaerense de San Miguel.

González fue privado de su libertad el domingo cerca de su casa, en el barrio porteño de Saavedra.

Luego que los delincuentes llegaran a pedir 50 mil dólares a cambio de entregarlo con vida, el joven fue encontrado el lunes por la mañana muerto de un disparo en la cabeza y con el cuerpo semiquemado en Bernal, en el sur del Gran Buenos Aires.

El crimen de un chico definido como "un ángel" que estaba a punto de recibirse en el secundario con excelentes notas y ayudaba a su padre en un negocio familiar de comidas dietéticas generó una airada reacción de la sociedad, con una masiva marcha ayer entre los barrios de Núñez y Belgrano.

"Justicia por Rolo" y "que las calles vuelvan a ser seguras", fueron algunas de las consignas que se leyeron y escucharon a lo largo de 25 cuadras de manifestación.

Rosujovsky fue asaltado el jueves en San Miguel cuando transitaba con su auto por delincuentes que le robaron unos 120 mil pesos que llevaba para pagarles a trabajadores que realizaban obras en el club Macabi, de la comunidad judía.

El gobernador Daniel Scioli aseguró este sábado en cuanto al caso que existe en su administración "el compromiso de profundizar la ruta de la investigación para dar con los asesinos y el entregador que conocía los movimientos de este padre de familia, un trabajador".

Entre tantas batallas que parecen perdidas libradas por las autoridades para hacer más segura la vida de las personas, la detención de "Kitu", un joven de 18 años acusado de participar en al menos una docena de asaltos violentos en la zona norte del conurbano pareció un bálsamo.

"Kitu", que habitaba la villa de emergencia "Puerta de Hierro", de La Matanza, es sindicado como líder de la banda que asaltó y mató al ingeniero Ricardo Barrenechea, a mediados de octubre último, en su casa de San Isidro. 

Las autoridades, con la detención del peligroso delincuente, consideran que la banda, que cometía varios asaltos simultáneos con características violentas y era integrada también por menores, como "prácticamente desbaratada".

Sin embargo, los episodios delictivos no dan respiro a quienes procuran dar respuestas a la sociedad.

Horas después de la muerte del profesor de gimnasia en Del Viso, un grupo de asaltantes ingresó a un local de venta de artículos para mascotas en Lanús y al no poder concretar el robo, mantuvo a tres personas como rehenes durante horas, al llegar la Policía al lugar tras un aviso de un vecino.

Y apenas unos minutos más tarde se conoció la noticia de que un comerciante de Temperley, también en la zona sur del Gran Buenos Aires, había muerto luego de recibir un balazo en medio de un tiroteo entre efectivos de la Bonaerense y malhechores que, aparentemente, escapaban de un robo.

También el sábado, un policía fue detenido en la Capital por matar a un joven que habría intentado asaltarlo con un arma de juguete, para completar una jornada marcada a sangre y fuego, que se suma a varios días en los que el delito volvió a golpear duro y a conmover a la sociedad.

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