Los números detrás de la reducción del descuento de IVA en tarjetas de débito
El presidente Luis Lacalle Pou defendió la medida del gobierno de eliminar 2 puntos de descuento de IVA en compras con tarjetas de débito a partir de datos del Banco Central del Uruguay (BCU).
El proyecto se viene atrasando desde 2019.
La reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en las compras con tarjeta de débito en Uruguay volvió a ser centro del debate luego de que el presidente Luis Lacalle Pou anunciara las rebajas tributarias en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y al Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social (IASS) durante su discurso de Rendición de Cuentas la semana pasada.
La aplicación del IVA a los consumos con tarjeta de débito es un tema relativamente recurrente en la agenda del gobierno y, en casi los 9 años de vida que tiene, ha tenido diversos ajustes. El más reciente fue en marzo del 2020, apenas iniciada la gestión de Lacalle Pou —y en puertas de la pandemia de Covid-19—, cuando la compleja situación fiscal del país llevó a un aumento del IVA para las tarjetas de débito, haciendo que el descuento pasara del 4% al 2%.
Entonces, el argumento del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) fue que el instrumento de reducción había sido implementado para fomentar el uso de la tarjeta de débito y que, frente a la evidente expansión de ese método de pago, ya no era necesario seguir contando con el incentivo.
Sin embargo, dicho instrumento ya había tenido varias modificaciones previas: en 2014, durante el primer año de implementación de la ley el beneficio era de cuatro puntos, mientras que en 2015 pasó a tres y en 2016 bajó a dos puntos. En enero de 2017, el descuento del 4% volvió a implementarse, en conjunto con el aumento de tasas en las franjas superiores del IRPF.
La defensa del presidente y las cifras oficiales
Esta semana, Lacalle Pou volvió a defender la reducción del descuento que su gobierno implementó en los primeros días de gestión, en 2020. Para el presidente, que por primera vez utilizó cifras de forma pública para hablar del tema, las tarjetas de débito son utilizadas mayormente por personas de clases “medias altas” y “altas”, por lo que el beneficio, en consecuencia, parece apuntar a sectores que no lo necesitan.
“Cuando tú te fijas en alimentación, en productos de limpieza, ¿sabes cuánto lo utiliza el quintil más bajo? Un 3,81%, o un 4%. Si estamos hablando de justicia, de los que menos tienen, te puedo asegurar que ese 2%, el que lo utilizaba era la gente que más tenía”, afirmó en una entrevista con Subrayado al respecto del porcentaje de descuento de IVA.
El argumento del presidente se basó en un documento elaborado por la Asesoría Tributaria del MEF que aborda distintos aspectos del llamado “alivio tributario” conocido la semana pasada, entre los cuales se destaca la terminación de la devolución de un 2% del IVA en el 2020, entendiéndola como el fin de un subsidio antes que el aumento de impuestos.
El documento afirma, además, lo que mencionó Lacalle Pou durante su entrevista: que el beneficio se concentra en los quintiles más altos, en tanto la penetración de la tarjeta de débito como medio de pago no es muy profunda en la población con niveles de ingresos más bajos.
Estos datos se desprenden de la última Encuesta Financiera de Hogares del Banco Central del Uruguay (BCU), que indica que en “los hogares pertenecientes al primer quintil de ingresos, solo un 39% tiene alguna tarjeta de débito, prepaga o de dinero electrónico”.
En cuanto al uso mayoritario de tarjeta de débito para compras cotidianas, como alimentos artículos de limpieza y tocador, vestimenta, calzados, en el primer quintil de ingresos la utilizan el 4,81% de los hogares relevados por la encuesta, en el segundo quintil el 9,41% y en el tercer quintil el 15,89%, señala el informe del MEF elaborado a partir de datos del BCU. Por su parte, en el cuarto quintil el uso mayoritario es del 22,54% y en el quintil más alto del 36,76%.
Al considerar el uso mayoritario de la tarjeta de débito para pagos mensuales como agua, luz, telecomunicaciones, salud y educación, en el primer quintil se da en el 3,15% y en el segundo quintil un 8,96%. En los siguientes tres quintiles los porcentajes de uso son de 14,63%, 21,42% y 27,59%, según el documento. “Este beneficio es claramente aprovechado por los quintiles de mayores ingresos”, concluye.
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