En diez días de vacaciones, comiendo sin reparos, una persona puede engordar hasta 4 kilos. Los médicos sugieren no renunciar a nada, pero sí moderar cantidades. Y, además, recomiendan hacer actividad física.


Los nutricionistas advierten que si se eligen los alimentos menos saludables pero que están al alcance de la mano, en 10 días de vacaciones, el cuerpo puede recibir un shock de 20.000 calorías más de las que necesita y engordar hasta 4 kilos.

"Si la persona no tiene hábitos de cuidarse, la guerra contra las calorías se desatará en el mismo momento en el que sube al micro, entre mates y bizcochitos", explica la licenciada en Nutrición Patricia Robiano, durante una entrevista con el diario Clarín.

Robiano explica: "Un adulto necesita unas 2.000 calorías por día y un niño, la mitad". Pero en vacaciones no sólo cambia la cantidad, sino también la calidad de los alimentos. El atracón diario puede empezar en el desayuno buffet, con las primeras 1.000 calorías entre infusiones endulzadas acompañadas con facturas y fiambres.

A las pocas horas, el almuerzo. Una hamburguesa con papas fritas y una gaseosa sumarían unas 1.000 calorías. A un shock de otras 2000 calorías se llega, primero con una picadita con alcohol o gaseosa al caer el sol, y luego con una cena con postre generoso y copas de vino tinto.

"Ese cálculo, da unas 4.000 calorías diarias, el doble que las que necesita el cuerpo", advierte Robiano. Así, en 10 días se come un exceso de 20.000 calorías. El aumento de peso dependerá de la actividad física y la salud de cada persona, pero el atracón dejará huellas.