Si las Eliminatorias terminaran hoy, la Selección argentina tendría que jugar un repechaje para pelear por un lugar en Rusia 2018, tal como sucedió en la previa del Mundial de Estados Unidos en 1994. En este caso, esta preocupante situación tiene su inapelable explicación en la ausencia del as de espadas.
Sería inútil resaltar lo importante que puede ser Lionel Messi para cualquier plantel en cualquier parte del mundo. Sin embargo, esta Argentina parece sentir su ausencia más que nadie. Y sólo basta con repasar los números para confirmar que, sin el rosarino, la Selección es un equipo más. Del montón.

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A grandes rasgos, las cifras ya marcan este tópico. Argentina jugó 10 partidos en lo que va de la clasificación, pero sólo en tres estuvo presente el jugador del Barcelona. Los tres terminaron en triunfo para los albicelestes (2-1 a Chile en Santiago, 2-0 a Bolivia en Córdoba y 1-0 a Uruguay en Mendoza).

En los siete compromisos restantes, Messi no pudo estar por diferentes lesiones, y la Selección acusó el golpe. De 21 puntos posibles, se sumaron sólo 7 y apenas un triunfo (1-0 a Colombia en Barranquilla).

¿El resto? Caída ante Ecuador en el Monumental, empate contra Paraguay en Asunción, igualdad frente a Brasil en River, empates ante Venezuela y Perú como visitante y la reciente caída frente a los guaraníes en Córdoba.

En resumen, con Messi en cancha, Argentina jugó tres partidos y ganó los tres (100% de efectividad). Sin el capitán, disputó 7 y sólo ganó uno (33% de efectividad).

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Números. Simples números que en este caso alcanzan y sobran para graficar lo mal que la pasa el conjunto ahora dirigido por Edgardo Bauza sin su as de espadas en cancha.

A esta altura, con la mitad de las Eliminatorias todavía por disputarse, el golpe de reacción aún está a tiempo de darse y habrá que trabajar mucho para intentar palear las posibles ausencias del rosarino, atareado por la exigente competencia con el Barcelona.

De otro modo, habrá que aprender a rezar...