Dictan la prisión preventiva para Daniel Lagostena
Es por "homicidio simple" de su pareja. La hermana de la joven se manifestó "conforme" con la medida.
Daniel Lagostena y Érica Soriano
"No entiendo todavía por qué la dan por muerta", afirmó Lagostena, dando a entender que al no haber aparecido el cadáver de Érica, la Justicia no puede acusarlo de un homicidio.
Lagostena atacó a los medios al afirmar que dieron por ciertas algunas supuestas pruebas que lo incriminaban que luego se demostró que eran falsas o no tenían valor. En ese sentido, dijo que los medios anunciaron que habían encontrado restos humanos en un campo de su padre pero luego no aclararon que "estaban pintados con barniz" y eran "para estudiantes de medicina".
También se refirió a la supuesta sangre que apareció en una camioneta de su padre y que en realidad era "sangre de chancho".
Lagostena está detenido por el caso desde el pasado 30 de mayo a pedido del fiscal Loureyro y por orden del juez Vitale, quien le imputó los delitos de "homicidio simple en concurso real con aborto, en el contexto de violencia familiar y contra la mujer", pese a que el cadáver de la joven nunca apareció.
Erica Soriano (30), embarazada de dos meses y medio, fue vista por última vez el 20 de agosto de 2010, en Lanús, y la versión de su pareja es que al día siguiente ella se fue a visitar a su madre a Villa Adelina, en el norte del conurbano, pero nunca llegó. En el expediente se determinó que la última señal con vida de la víctima se dio en el domicilio de Lanús de Lagostena, con quien mantenía una relación sentimental por de más complicada y conflictiva, según testimonios de familiares y amigos. Para el juez, Erica nunca salió de su casa, como declaró su pareja, y presuntamente fue asesinada en ese lugar el 20 de agosto de 2010 entre las 22 y las 5.
En la chimenea de la casa se hallaron restos de una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja, y una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que se estableció que era de una mujer, pese a que había sido lavada.
Cerca de la medianoche, el ahora imputado comenzó a intercambiar mensajes con un sobrino, Brian Poublán (22), con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual. Las pesquisas probaron que entre el teléfono de Lagostena y el de su sobrino se produjeron seis comunicaciones y presumen que se dieron en el lapso durante el cual se deshicieron del cuerpo. Con esta evidencia recolectada, el joven quedó imputado en la causa como sospechoso pero aún no fue detenido ni procesado.
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