Un video, un padre valiente
Hay que ponerse en la piel del padre de Ariel Lucas Azcona para dimensionar lo que hizo. Roberto Azcona, prefirió la valentía, al ocultamiento. Prefirió ir al frente y no proteger a su hijo.
Por Mauro Szeta
El crimen de la chilena Nicole Cesarego Borques parecía camino a la impunidad. Cuatro sospechosos estaban prácticamente desvinculados de la causa.
El turco Camberk Teber había estado preso 72 horas hasta que una prueba genética lo desvinculó del caso. Su perfil cerraba, sus actos también, pero no era el asesino. Es cierto que habpia tenido una relación con Nicole, es cierto que el fin de ese vínculo lo había tornado celoso, es cierto que cumplía años el día del asesinato de Nicole. Es cierto también que era lector de un libro con un crimen idéntico al de la chilena, pero el ADN lo dejó afuera de toda sospecha.
Entonces el juez de la causa, Luis Zelaya y los querellantes, Patricia Anzoategui y Julio Cisterna, decidieron que era hora de difundir todos los videos del caso.
Ahí se veía al potencial criminal detrás de Nicole, acechándola. Ahí se lo veía vestido de negro, con una mochila y una gorra. Se lo veía limpiándose la sangre y tratando de parar un taxi de la mano contraria.
Cuando se mostró el video, el juez pensó en conseguir testigos que se animaran a hablar, y buscó además que si alguien conocía al acusado se quebrara.
Y fue así nomás. Desde que vio el video en la tele, Roberton Azcona supo que el asesino era su hijo. Ariel Lucas terminó confesándoselo a su hermana. Entonces, el padre no dudó, y lo entregó en la comisaría.
Quebrado, con lágrimas en los ojos, contó todo el calvario en una nota. Con vergüenza, aceptó en cámara que su hijo era el posible criminal y que lo entregó porque no podía vivir con esa culpa. Tremendo.
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