Desde el equipo de Arruabarrena habían analizado a Marcelo Barovero atajando penales. La idea era, que si había uno, lo ejecutara fuerte y al medio, ya que el arquero de River suele elegir un costado.
La jugada clave en el choque por Copa Sudamericana
La derrota ante River por Copa Sudamericana no es ni será algo fácil de digerir. En Boca se siguen lamentando todas las ocasiones de gol que tuvieron y no pudieron aprovechar. Es que nunca imaginaban encontrarse con un penal a los 14 segundos del partido, que podría haber definido la serie.
Apenas Germán Delfino hizo sonar su silbato, después de la infracción de Rojas a Meli, marcando el tiro desde el punto del penal, Emmanuel Gigliotti tomó la pelota sin dudarlo. Ni Carrizo ni Cata Díaz, otros de los designados por Arruabarrena, quisieron patearlo.
En los días previos a la revancha, el cuerpo técnico trabajó tiros desde el punto del penal y habían sacado unos números sobre el desempeño del arquero de River atajando penales. De los últimos 30 penales que le ejecutaron, Marcelo Barovero en 18 se tiró para la derecha, 11 se había movido hacia su izquierda y uno sólo se había quedado en el medio.
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Gigliotti trotó hacia la pelota y pateó, con borde interno, a media altura y con poca potencia, hacia la izquierda de Barovero, que con su mano derecha tapó el remate, dejó con vida a River en la serie y llenó de confianza a su equipo. Pese a que el cuerpo técnico había recomendado patear fuerte y al medio, el Puma no le hizo caso y Boca terminó eliminado.
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