24 millones de razones

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Por NA
Más de 30 mil personas, en su mayoría jóvenes adolescentes hinchas culés, corearon el nombre de Thierry Henry cuando el delantero francés saltó al campo con el número 14 en el dorsal de su nueva camiseta del FC Barcelona.

Presentado poco antes ante centenares de periodistas, cámaras y fotógrafos de todo el mundo, por el presidente de la institución Joan Laporta, el jugador francés fue aclamado por una multitud mayor que la asistió cuando fue presentado el brasileño Ronaldinho (en 2003), algo entonces impensable.

Junto al presidente y al director deportivo del club, Txiki Begiristain, Henry reiteró su entusiasmo por estar en el Barcelona, "un deseo que viene de lejos", desde la época en que entrenaba el holandés Johan Cruyff, según explicó Laporta.

El internacional francés, que jugaba en el Arsenal inglés desde 1999, es "uno de los mejores jugadores del mundo", destacó Laporta quien también explicó que se habían pagado 24 millones de euros por cuatro temporadas, con una cláusula de rescisión de 125 millones de euros.

En inglés, Henry -que sólo respondió dos preguntas en francés- dijo que "había tomado tiempo a concretarse pero finalmente estoy aqui".

El ex-Gunner no manifestó preocupación por la competencia que tendrá en la delantera (con el camerunés Samuel Etoo, el brasileño Ronaldinho y el argentino Lionel Messi) "vine a Barcelona sabiendo que hay jugadores de gran calidad, y si hay que hacer rotaciones, las haré, será el entrenador quien decida".

"Lo dije y lo repito, que lo más importante es que el Barça gane", dijo, esta vez en francés, "Tití" Henry se despidió en catalán, gracias a las enseñanzas --dijo-- de su ex compañero, el catalán Cesc Fábregas.

En el Camp Nou lo esperaba una grada colmada de gente de todas las edades, mayoritariamente jóvenes y adolescentes que disfrutan de su primera semana de vacaciones veraniegas. Muchos ya llevaban la camiseta con el 14 en la espalda, un número que llevó mientras jugó el mítico Johan Cruyff.

"¡Henry, Henry!", gritaban los jóvenes, ataviados con los colores del Barça y mezclaban su algarabía con lemas como "¡Madrid se quema, se quema Madrid!".

Henry, que poco antes se había declarado "muy contento de estar en el FC Barcelona" parecía no dar crédito a lo que vivía, mientras jugaba con el balón para entusiasmar a una hinchada que necesita consuelo después de atravesar una temporada sin los títulos ambicionados.
  
El francés, que como los toreros se dio un paseo a lo largo de la grada que estaba colmada, mientras desde lo alto le caían balones y otros objetos, leyó al final de su recorrido un cartel que le daba la bienvenida "al Barcelona y a Cataluña".

Sorprendido por tanta expectativa, Henry debió esperar un largo rato para que se callaran sus nuevos admiradores y poder- micrófono en mano- pronunciar brevemente en catalán "estic molt content destar aquí" (estoy muy contento de estar aquí), lo que arrancó más aplausos y un coro con el himno del Barcelona.

Un par de espontáneos saltaron al campo y fueron evacuados por la fuerza por los servicios de vigilancia del club, lo que le dio más tono de fiesta torera a la presentación.

"¡Hijo, empieza la era Henry!", dijo un asistente que iba acompañado por sus hijos, mientras descendía las escalinatas de las gradas. "Hacía mucho que no se le demostraba tanto cariño a un francés en España", ironizó un extranjero ... "Es que no estamos en España", sentenció un tercero, mayor de edad, envuelto en los colores del FC Barcelona.

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