Ya dijimos en este espacio que el peor machismo es ese que se encuentra escondido entre los pliegues de la costumbre. Ese que no vemos. Esa actitud “machocéntrica” fundada en siglos y siglos de descuido y omisión. Un buen ejemplo de eso es el cuidado de nuestra propia salud. En este momento, yo mismo, que gusto de revisar y tratar de desarticular mis actitudes machistas exhibo con reprobable orgullo dos heridas (en mi brazo y en la rodilla) producto de una caída en la cancha de paddle. Cuando me preguntan que me pasó, me siento Bruce Willis en “Duro de Matar 4”.
Y es precisamente eso. Esa idea de que el hombre debe aguantar todo y ponerle el pecho a todo lo que viene, (como el bueno de Bruce en la película), , lo que hace que descuidemos la salud. Dejo afuera de esto, por supuesto, a los fóbicos que van al médico cada vez que tienen mocos. Pero entre el grupo de mis amigos, ir al médico “porque si” en actitud preventiva es algo que ni siquiera entra en nuestro horizonte. Es mucho más probable que cualquiera lleve el auto al service cuatro veces antes de pisar un médico.
Pero eso no es gratis. Los informes sobre el tema son abrumadoramente unánimes: los hombres morimos antes. Se puede consultar acá un estudio de la Revista Panamericana de la Salud Pública que dice: “Si bien no hay duda de que algunas de las diferencias de mortalidad se deben a factores determinantes biológicos, hay ciertos comportamientos específicos de cada sexo regidos por factores culturales y sociales que perjudican su salud” ¿Mas clarito? ¿No lo entendiste? Bueno, va la aclaración: “Las causas externas agregaron una característica importante a dicho perfil pues aparecieron siempre entre las cinco causas principales de muerte, especialmente los accidentes de vehículo de motor y los homicidios. Los factores de riesgo de estas causas se asocian a ciertos comportamientos o al nivel socioeconómico y estarían, por lo tanto, más ligados a los aspectos de género que a los biológicos”
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Bueno, con eso, seguir diciéndole a una mujer que vaya a lavar a los platos después de hacer una mala maniobra, merece, al menos, una pequeña reflexión: ¿Por qué persistimos en esa actitud con nuestro cuerpo, si sobra evidencia respecto de nuestra vida mas corta? Sólo puedo contestar por mí. Yo voy poco al médico porque me aburre ir. Porque no me hago con el tiempo necesario, porque me embola llamar y pedir turno para dentro de una semana, porque el horario de atención se superpone con el del laburo, porque pierdo las cartillas de la Obra Social, …excusas tengo por cientos. Pero no puedo segur escribiéndolas. Se me hace tarde y quedé con mis amigos para ir jugar al fútbol.
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