Afirman que quisieron cremar a María Marta
*Lo dijeron tres testigos durante el juicio, con lo que crecen las sospechas acerca de la posibilidad de que la familia haya querido borrar huellas.
*Incluso afirmaron que por ese motivo los familiares habían pedido en la cochería un ataúd barato.
Tres testigos afirmaron hoy que familiares de María Marta García Belsunce realizaron averiguaciones en empresas funerarias para cremar su cuerpo y que incluso eligieron el ataúd más barato para enterrarla porque tenían previsto llevar adelante esa práctica.
Se trata de Oscar Sierco, su esposa Yolanda Giménez, y el hijo del matrimonio, Cristian Sierco, quienes esta tarde declararon como testigos en la decimonovena audiencia del juicio oral que se sigue contra Carlos Carrascosa por el homicidio de su mujer.
Los tres fueron además careados con Graciela Jaúrequi, una empleada de la firma Lázaro Costa, donde supuestamente realizó una de las consultas Horacio García Belsunce, hermano de la víctima, pero la mujer negó que ella les hubiera suministrado información sobre la cremación.
El primero en declarar ante el Tribunal Oral Criminal 6 de San Isidro fue Oscar Sierco, ex gerente de la empresa Casa Sierra, quien estuvo 11 días preso acusado de haber tenido relación con la falsificación del certificado de defunción de la víctima.
Sierco, que fue absuelto en otro juicio oral realizado en 2005, contó que el 27 de octubre de 2002, cuando María Marta fue asesinada, fueron a verlo a la funeraria Guillermo Bártoli, y Miguel Hamilton Taylor, cuñado y amigo de la víctima.
"Bártoli me dijo que quería contratar un servicio de cremación o para una bóveda y que era para una señora que había fallecido en Pilar a causa de un paro cardíaco mientras se estaba duchando", relató Sierco.
Fuentes judiciales evaluaron que este testimonio refuerza la hipótesis de que la familia buscó por todos los medios encubrir el crimen de María Marta y hasta se pensó en cremarla para que no quedaran rastros del homicidio.
El testigo dijo que les explicó que si en la bóveda familiar no había espacio, iban a tener que depositar los restos en un nicho y que para ello se necesitaba que la víctima hubiera muerto en Capital Federal o tuviera domicilio allí.
Según Sierco, Bártoli le dio un domicilio de la calle Junín y él confeccionó un certificado, que luego originó una causa penal paralela a la del juicio porque se determinó que era falso, ya que María Marta había muerto asesinada y en Pilar.
Pero el eje de las preguntas hoy se centró en si la familia pidió o no la cremación.
Según Sierco, cuando comenzó a mostrarle a Bártoli los distintos tipos de ataúdes, éste eligió el más barato, de 2.100 pesos, porque -le dijo- "en pocos días (María Marta) va a ser cremada".
Luego contó que Jáuregui se presentó en la funeraria un día antes de que lo detuvieran y le comentó a él y a su mujer que Horacio García Belsunce había hablado con una jefa de ella "para pedirle la cremación en el Jardín de Paz de Pilar".
Sin embargo, dijo que no se concretó porque la empresa había tenido problemas en otro caso que había terminado siendo un asesinato.
Los dichos de Sierco fueron confirmados por su esposa y su hijo, éste último quien agregó que la mujer lo llamó por teléfono y se puso "a disposición" de la familia después de que el matrimonio fue detenido.
Jáuregui negó los dichos de la familia Sierco y dijo que ella sólo habló con ellos de lo que "salía en los medios" y que no tenía ninguna información sobre la cremación porque no ese no era su trabajo sino vender parcelas.
A pedido del fiscal Diego Molina Pico, la familia fue careada con la empleda de Lázaro Costa, pero todos se mantuvieron en sus dichos.
A pedido de las partes, se citará a declarar a cuatro ex empleados de una sucursal de Casa Sierra de la avenida Forest que habrían escuchado los mismos dichos de boca de Jáuregui y a Estela Alvarez Costa, propietaria de Lázaro Costa.
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