Atentado a la AMIA o la crónica de 13 años de impunidad
BARRA-SECCION
Era una mañana fría, típica de invierno. El reloj marcaba las 9:53. La mayoría ya había leído en los diarios, como la gran noticia del día, el triunfo de Brasil por penales ante Italia en la final del Campeonato Mundial de fútbol organizado en los Estados Unidos. Eran las vacaciones de invierno y muchos esperaban ansiosos levantar a sus hijos para disfrutar de un día diferente. Como Rosa Barreiro, que caminaba con su pequeño hijo, Sebastián, de tan sólo cinco años, cuando la bomba asesina que destruyó la AMIA lo despegó para siempre de sus manos.
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