Asaltan a una empleada y la amenazan con una picana en el cuello

NA
Por NA

Un delincuente asaltó una clínica veterinaria de esta ciudad y para poder llevarse dinero y mercaderías amenazó a la empleada con un arma en la espalda y una picana eléctrica en el cuello, según denunció la propia víctima del robo.



"El ladrón me puso un arma en la espalda, una picana en el cuello y me obligó a ir hasta donde estaba guardada la plata. Cuando la tuvo, dijo que tenía que encerrarme para poder llevarse mercaderías", contó la joven empleada, horas después del asalto.



"Entonces -agregó-, ya un poco molesta, le respondí: 'ya tenés la plata. ¿Para qué querés las mercaderías?'. Me salió del alma. Entonces, me gritó: '¡quedate piola!'. Y activó la picana para
amedrentarme".



El testimonio pertenece a Marisol Rodríguez, empleada de la clínica veterinaria ubicada en cercanías de Plaza Azcuénaga, en esta ciudad, que fue asaltada ayer al mediodía.



El robo se produjo alrededor de las 12.30 en un comercio situado en las calles 45 y 17, de acuerdo con lo señalado en la edición de la fecha del diario El Día de esta ciudad. Allí, un delincuente, que primero se hizo pasar por cliente, luego redujo a la persona que se encontraba atendiendo al público y, mediante la exhibición de un arma, le exigió la inmediata entrega del efectivo de la recaudación, según informaron fuentes policiales.



Sorprendida e impotente frente a la intimidación, la víctima no opuso resistencia y le dio el dinero que había en la caja registradora. Pero el asaltante, no contento con el botín, interrogó a la damnificada para que le dijera dónde estaba guardada el resto de la plata, confirmaron los voceros.



"'Dale, esto no es todo. Decime dónde tenés lo demás', me dijo. Así que no me quedó otra que indicarle el lugar en el que habíamos guardado el resto de la plata. Ahí, me puso un arma en la espalda,
una picana en el cuello y me obligó a ir con él hasta allí", recordó Rodríguez.



"Cuando llegamos, agarró todo. Pero, en lugar de irse, empezó a buscar las llaves de la cocina y del privado que tenemos. Al principio no entendí por qué, hasta que me dijo: 'tengo que encerrarte para poder llevarme las mercaderías", señaló la joven.



De acuerdo con el relato de la empleada, dentro de la clínica veterinaria, en una de las dependencias, también se hallaban la peluquera de mascotas y la encargada del laboratorio; pero, según explicó, no alcanzaron a darse cuenta de lo que estaba pasando.

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