Atraer el milagro de la redención
*La idea de la redención es compleja porque implica incorporar esto: que detrás de cada sufrimiento o dificultad, se encuentra la luz, el estado de felicidad y de plenitud.
*Por Reina Reech.
En el artículo anterior, les hablé de Pesaj. Salir de la esclavitud y llegar a la libertad, eso se logró en el séptimo día, con el milagro de la apertura de las aguas del Mar Rojo. Nosotros, los estudiantes de kabbalah, utilizamos estas ventanas cósmicas, estas festividades, para trabajar con nuestras propias cadenas, con nuestras dificultades, el propio Mar Rojo.
El entendimiento después de varios años de estudios es posible, lo complejo es incorporar el concepto.
Lograr incorporar el concepto, saborear el entendimiento, es la capacidad, de conectar ese sentimiento.
Nunca es fácil atravesar dificultades, ellas son las que proponen nuestro crecimiento. Confrontar con nuestro egoísmo, con nuestro dolor, nuestro sufrimiento, y entender que el alma no sufre, que todo el dolor es del ego, es un concepto difícil de incorporar y más difícil aún es relacionar el exilio con la redención.
En la vida hay momentos de exilio y hay momentos de redención. Los momentos de exilio representan el dolor, la dificultad y el sufrimiento. Los momentos de redención significan la infusión de la luz del creador. Si conecto con ese estado de plenitud que implica la conexión con la luz, mi oscuridad se trasforma.
La redención es la situación donde logramos elevarnos, donde ya no estamos conectados con el aspecto que siente dolor.
La idea de la redención es compleja porque implica incorporar esto: que detrás de cada sufrimiento o dificultad, se encuentra la luz, el estado de felicidad, de plenitud.
Para elevarnos, es necesaria inevitablemente
Mente sobre materia… Certeza en la luz, algo de lo que ya les he hablado.
El milagro de la apertura de las aguas del Mar Rojo, el séptimo día de Pesaj (que fue el sábado pasado), se conecta con la acción.
La historia cuenta: que cuando los esclavos escapaban del Faraón e intentaban cruzar las aguas del Mar Rojo, cuando ellas les llegaban a las narices, suplicaron y el Creador les dijo ¿Por qué me gritan a mí?... Marchen. Y fue con esa acción de seguir, que se produjo el milagro. Si vacilamos, si no nos movemos, nos atrapa el ejército del Faraón. Esto hoy nos habla a nosotros, el Mar Rojo representa nuestros bloqueos, hasta que la soga no nos llega al cuello, no accionamos. Solo cuando llegamos al fondo, cuando caemos, tenemos la fuerza, para salir, para redimirnos, para elevarnos.
La kabbalah nos enseña, que la redención final llega, solo cuando logramos mente sobre materia. Que todo lo bueno y verdadero que tenemos en la vida, proviene de la luz que está oculta dentro de
El alma, nuestro verdadero ser, la parte de luz que jamás sufre y que como energía se manifiesta en el deseo de dar, lucha contra el Ego, nuestro egoísmo, el deseo de recibir para nosotros mismos (el que conecta con la negatividad, el dolor y la carencia).
Librar esta batalla es el propósito más importante en la vida, y todo un mundo nuevo de aprendizaje para nuestro ser. El trabajo es transformar nuestro deseo de recibir para si mismo, en un deseo de recibir para compartir. El regalo de esta festividad está en este entendimiento: experimentar la esencia verdadera de nuestras dificultades, utilizarlas como puentes para nuestra transformación.
Se que tal vez, esto sea mucho para asimilar, o que la dificultad provenga de mi falta de capacidad para expresar todo esto lo suficientemente claro, pero sentí que era el momento de hablar de este tema.
La semana próxima se viene el artículo sobre el mes de Tauro, como aprovechar todas las energías de este mes, y como siempre lo haré con todo mi amor.
Muchísimas gracias por su atención, quiero decirles como lo hago siempre, que esto lo escribo, como una humilde estudiante de kabbalah, y si en algo no expreso esta sabiduría, es solo, por mis propias limitaciones.
Que tengan una semana llena de amor y luz.
Reina Reech
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