Belsunce: un médico dijo que se sintió "apretado"

*El médico Manuel Nolting acusó a los familiares de María Marta García Belsunce de impedirle ver el cuerpo de la mujer y dijo que "era obvio que no querían" su colaboración.
*Fue el primer médico en llegar al lugar del crimen, ya que también vivía en el country Carmel.
*Otro vecino y el empleado de una empresa fúnebre también le apuntaron al viudo.

Télam
Por Télam

El médico Manuel Nölting, vecino  del country El Carmel, complicó hoy la situación de Carlos Carrascosa, al ratificar que la noche de la muerte de María Marta García Belsunce, el viudo y una mujer le impidieron ingresar a la casa para revisar el cadáver de la víctima.


 


En una nueva jornada del juicio oral y público que se sigue  contra Carrascosa, Nölting identificó a esa mujer como la vecina Nora "Pichi" Burgués de Taylor, y señaló que un médico de una empresa de emergencias le explicó que se trataba de un accidente  provocado por el golpe contra la canilla de una bañera.



Ese médico -a quien no mencionó por su nombre- sería Juan Gauvry Gordon, quien se encuentra también acusado de encubrimiento, de acuerdo con otros testimonios recogidos en las audiencias.



Según relató al tribunal, ese colega le dijo que el cadáver de María Marta tenía "roto el temporal" izquierdo con pérdida de masa encefálica.


 


Ante ese cuadro, Nölting le preguntó al otro médico si iba a dar parte a la policía" ya que "si él no iba a pedir la intervención policial, la iba a pedir" él mismo.



El otro profesional, quien tripulaba la primera de la ambulancias de las empresas de emergencias convocadas al lugar le ofreció un par de guantes, para que él mismo efectuara la revisación del cadáver.



"No 'gorda', ni en pedo esto fue un accidente", recordó Nölting que le dijo a su hermana durante una conversación telefónica que ambos mantuvieron al día siguiente del anterior episodio, una
forma de graficar qué era lo que él como profesional pensaba al respecto.



El profesional, abundó en especulaciones, al reiterar su opinión respecto de que las lesiones sufridas por María Marta son equivalentes a las que ocasiona una caída desde un tercer
piso
, a la vez que sostuvo que desde un primer momento le pareció "increíble" la teoría de que la mujer se había golpeado con un grifo de la bañera.


 


Así se lo hizo saber aquella noche del 28 de octubre de 2002, cuando se encontró con Carrascosa, a quien abrazó en la entrada de la casa y le dijo que era "insólito" lo sucedido, tras lo cual le preguntó si quería que -como profesional- fuera a ver el cadáver.



En ese momento, irrumpió "Pichi" Taylor, quien, según  recordó, le dijo: "No, dejalo así".


Carrascosa, en tanto "no hizo referencia alguna" a su ofrecimiento.


 


Tras la escena, Nölting sintió que lo estaban "echando" y por eso le dijo a su acompañante: "Yo me voy al carajo".



Los dichos de Nölting fueron confirmados por otro vecino del  country, Marcos Pablo Carranza Vélez, ya que juntos -con la mujer de este último-, al enterarse del deceso de María Marta,
fueron a saludar a Carrascosa, a quien conocía tanto como a la víctima, del country.



Carranza Vélez fue aún más contundente, y dijo que Carrascosa "estaba allí para que la gente no entrara", con el argumento de que estaban limpiando la casa tras el hecho.


 


El testigo también recordó que Carrascosa y Taylor "estaban allí para impedir que la gente entrara" y especuló: "si estaban limpiando algo había pasado", aludiendo a las sospechas que tuvo desde un primer momento.



Al respecto, dijo que el viudo les había pedido "que no pase  nadie porque están limpiando, que no podíamos entrar porque habían pedido de la casa fúnebre que no tocaran el cuerpo".



"Nos dimos cuenta que no teníamos nada que hacer ahí; no nos gustó, no nos sentimos cómodos los tres (él, su mujer y el  médico obstetra). Pensamos -recordó- Qué raro todo esto...no nos cerraba", añadió.



Carranza Vélez recordó que ante las sospechas por la conducta  de la familia, lo primero que pensó fue que se trataba de un  suicidio y que los parientes querían ocultarlo.


 


Pero este testigo, también comprometió al viudo Carrascosa al  incorporar a su relato una conversación con una hermana suya quien dijo haber mantenido un diálogo con el acusado durante el  velatorio de su mujer, en el cual éste le explicó que María Marta se había golpeado con la punta de una ventana la cabeza, se desmayó y murió ahogada en la bañera, una versión diferente a la que se conoció después.



Al ser interrogado por la defensa de Carrascosa, Carranza Vélez recordó que durante una asamblea realizada en el country "Carmel", María Marta denunció que le habían secuestrado su perro (un ovejero) y que le habían pedido rescate por el animal, a lo que no accedieron.


 


El testigo reconoció que la víctima había apuntado todas sus sospechas hacia el vecino Nicolás Pachelo.



También sostuvo que antes de que se supiera que María Marta había sido asesinada, se hablaba que la familia "había tratado de impedir que llamaran a la policía".



A su turno, declaró Gilberto Martinelli, quien por entonces trabajaba en la empresa de "pompas fúnebres" Ponce de León, a  quien dos familiares le habían pedido que no diera aviso a la
policía,
cuando fueron a contratar el servicio para el sepelio.



El empleado les preguntó si contaban con el correspondiente  certificado de defunción expedido por un forense, como  correspondía por tratarse de un accidente, pero los hombres le dijeron que tenían un amigo médico en la Capital Federal que lo iba a expedir pero nunca volvieron.

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