Condenan al empresario de la "mafia del oro"
*Enrique Piana recibió cinco años y medio de prisión por causar un multimillonario perjucio al Estado mediante la exportación de metales preciosos .
* En el juicio, admitió ser "contrabandista" y pidió perdón a la sociedad y a su familia.
El empresario Enrique Piana fue condenado ayer a cinco años y medio de prisión por un multimillonario perjucio al Estado mediante la exportación de metales preciosos durante el primer tramo de la década del '90. Pero seguirá libre si
El Tribunal Oral en lo Penal Económico (TOPE) 1 condenó a Piana por el delito de contrabando reiterado e impuso tres años de prisión a Miguel Seligmann, vicepresidente de la tradicional Casa Piana SA de la que es dueño el empresario que, tras ser extraditado desde Estados Unidos en 2003, declaró que había pagado mensualmente coimas al ex secretario general de
Los jueces, en cambio absolvieron en cambio a Martín Suárez Anzorena, gerente de Piana, y al despachante de aduana Mario Grinspun.
¿El arrepentimiento?
Antes de la sentencia, admitió ser un "contrabandista" y formar parte de la "mafia del oro".
"Quiero pedir perdón a mis hijos, a mi familia y a la sociedad, porque la Argentina no se merece lo que nosotros hicimos", dijo Piana ante el Tribunal Oral en lo Penal Económico número 1 y agregó: "No está bien cagarse en todos".
El condenado repasó los años que estuvo detenido en los Estados Unidos, los que cumplió en el país y los que podría recibir como condena y afirmó: "rifé 15 años de mi vida para tener un Mercedes Benz".
La causa también involucra a los ex directivos de Casa Piana Miguel Seligmann y Martín Suárez Anzorena y al despachante de aduanas Miguel Grinspun.
"Me hago responsable, soy contrabandista, pero no soy el jefe de la organización", expuso Piana,
"Pato de la boda no, asesino en serie no; soy parte -acotó Piana- de la 'Mafia del Oro'", a la que, parafraseando a un gangster con el que dijo se cruzó en una prisión de los Estados Unidos, definió como "funcionarios públicos que se unen a empresarios privados para hacer negocios y repartirse el dinero".
Según Piana, "hubo funcionarios públicos (a los que no nombró pero sí habría identificado en un libro), empresarios extranjeros y argentinos, todos corruptos, que salvajemente robaron dinero al Estado". "No es necesario robar al Estado para ganar dinero, se puede ser buen empresario", dijo.
"Estoy arrepentido", pero "creo que me merezco una segunda oportunidad y ojalá me la den", concluyó Piana, asistido por el abogado Mariano Silvestroni, tras casi media hora de exposición oral.
Las exportaciones, simuladas, de metales preciosos a los Estados Unidos, en menor medida a otros destinos, para cobrar reembolsos aduaneros, también es investigada en otras causas en los fueros penal económico (por presunta evasión fiscal) y criminal federal, por supuesta defraudación al Estado.
Se denunciaba el envío de oro y plata manufacturados cuando, según expuso un testigo del juicio, se trataba de metal "para fundición", lo que habría perjudicado a la administración en una cifra que el representante de la Dirección General de Aduanas (DGA) estimó en unos 30.000.000 de dólares.
Las exportaciones se concretaron entre noviembre de 1993 y febrero de 1995.
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