Condenan a los asesinos de Santiago Urbani
La Justicia dio un adelanto de su postura en el juicio a dos adolescentes por el crimen del joven de Tigre. El domingo se conoce la sentencia.
La Justicia condenó a los dos menores por el crimen de Santiago Urbani, el joven que fue asesinado en 2009 de un escopetazo durante un asalto en su casa en el partido bonaerense de Tigre. El veredicto fue un anticipo pedido por la defensa de los acusados y la sentencia se dará a conocer el domingo.
El fiscal reclamó también que los adolescentes cumplan la pena de forma efectiva e inmediata y que el tribunal no postergue la pena hasta que cumplan la mayoría de edad ni la disminuya, conforme la nueva legislación provincial sobre las condenas a menores de edad.
"Creo que es posible y que es lo que corresponde a derecho, porque si la provincia dictó un sistema de penas juveniles y el sistema está vigente, hay que aplicarlo", remarcó Casanovas.
El fiscal explicó que el asesino le puso a Urbani la escopeta "apoyada a la cabeza" y que para efectuar el disparo "hizo el doble movimiento de tirar para atrás el martillo y apretar la cola del disparador", con lo que consideró probado que su intención fue matar.
Por su parte Julia, mamá del joven asesinado, reiteró que espera que se le aplique la pena máxima a los acusados, al tiempo que manifestó su intención de que el caso produzca "un quiebre en el sistema porque aunque sean menores, si mataron deben ir presos".
Durante la instrucción, los cómplices del presunto autor material confesaron que el adolescente les dijo que se le había escapado el disparo, pero durante el juicio los peritos descartaron de plano esa posibilidad.
Por el caso hay un tercer detenido, Emiliano Alejandro Herrera de 21 años, que será juzgado en otro debate, y un prófugo identificado como Oscar Alberto Pérez Graham, quien, según la investigación,
reclutaba jóvenes para salir a robar y, en últimos días, apareció para amenazar a un testigo, según se denunció en el juicio.
El hecho ocurrió la madrugada del 10 de octubre de 2009, cuando Urbani llegaba a su casa ubicada en la avenida Liniers 1988 de Tigre, en su auto Chevrolet Corsa azul, y cuatro delincuentes que llegaron en un Renault 18 robado lo interceptaron y amenazaron con un revólver y una escopeta recortada.
Luego lo obligaron a entrar a la casa, donde dormían su madre, Julia Rapazzini, y su hermana, Florencia Urbani, y tras robar algunos objetos lo asesinaron de un escopetazo.
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