Crimen de la turista suiza: condenan a 18 años de cárcel al dueño del hotel
- Se trata del ex hotelero encargado del hospedaje donde paró la turista suiza que desapareció en La Rioja en agosto de 2004.
- Según el fiscal, quedó demostrado que el hombre la llevó en su camioneta y luego la asesinó, aunque aún no pudieron encontrar el cadáver.
El empresario hotelero Alcides Cuevas fue condenado hoy a 18 años de prisión, como autor responsable de homicidio simple de la joven turista suiza Annagreth Würgler, desaparecida en La Rioja en agosto de 2004 y cuyo cadáver nunca fue hallado.
El veredicto, que absolvió de culpa y cargo a otros tres implicados en la causa, lo dio a conocer la Cámara Penal de Chilecito, donde se sustanció el proceso, en presencia del padre de la víctima, el ciudadano suizo Jurg Wurgler, arribado al país para presenciar las instancias finales del juicio.
El fiscal Darío Illanes había pedido el máximo de la pena para Cuevas, la absolución para Miguel Narváez -por entender que era partícipe necesario- y la condena a 5 años de prisión para Mario Machuca y Amanda Gordillo por encubrimiento.
Durante el debate, el fiscal Darío Illanes dio por acreditado que el 29 de agosto de 2004, tras recorrer distintos puntos de La Rioja con su bicicleta, la bióloga de 28 años Annagreth Wurgler hizo dedo en la ruta y Narváez, a bordo de una camioneta, se ofreció a llevarla hasta el camping.
Después de que la chica acampó, Cuevas fue hasta allí para acordar con ella hacer una excursión a Talampaya, la llevó hasta el cercano pueblo de Villa Unión porque ella quería enviar correos electrónicos y tras dejar a Narváez en su casa, se fue con la turista, quien no fue vista nunca más.
"Cuevas lleva a Anna a un lugar que no se pudo precisar y con medios mecánicos y/o manuales la asesina y hace desaparecer el cadáver. Al día siguiente pasa a buscar a Narváez para ir a La Rioja capital y allí le cuenta lo que hizo", afirmó el fiscal en su alegato del 23 de octubre pasado.
Illanes comparó el hecho con las desapariciones ocurridas en la dictadura militar, porque el cuerpo de Annagreth nunca se halló, y dijo que "afirmar irresponsablemente que cuando no hay cadáver, no hay homicidio, nos retrotrae a la época del terrorismo de Estado".
Es que la defensa de los imputados siempre consideró que no se puede condenar a los acusados por el delito de homicidio si nunca se encontró el cadáver y que no se puede descartar que la joven esté con vida.
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