¿Cuánto más resistirá Aguilar?

*Durante su conducción en River, se sucedieron algunos hechos conflictivos y bastante confusos.
*Los episodios, sumados a los magros éxitos deportivos, constituyen una lista negra en el historial del directivo.
*El panorama se oscurece día a día y ya son muchos los que dudan de que Aguilar salga bien parado.

Un nubarrón más y van…muchos para el presidente de River, José María Aguilar, pero esta vez parece ser que el nubarrón tiene todo para transformarse en una dura tormenta, y habrá que ver si el dirigente consigue un ancla que no lo haga volar.

Aguilar asumió en River durante el año 2002, y parecía que con su estilo díscolo e informal, le iba a dar al club un aire nuevo, joven, que impulsara el despegue de River ante un Boca que estaba pisando cada vez más fuerte, tanto a nivel local como internacional.

El año de su asunción, el equipo "millonario" se pudo consagrar campeón, con Ramón Díaz como DT, pero una de las primeras decisiones del nuevo presidente, en un arrebato de querer demostrar su fuerte personalidad, fue no renovarle al DT más ganador de la historia del club. Sus detractores comenzaban a mirarlo con malos ojos.

La elección del reemplazante no fue menos conflictiva, traer un técnico que no era del “riñon” del club, como el chileno Manuel Pellegrini, que si bien llegaba como campeón con San Lorenzo, no convencía del todo. Si bien el técnico trasandino obtuvo el Clausura 2003, varias derrotas y algunas actuaciones poco convincentes, terminaron con el DT fuera, y todos los ojos apuntando al presidente del club.



"Todas las cosas poco felices que ocurren en la institución, son responsabilidad exclusiva del presidente" (Aguilar dixit)




El golpe de timón tenía que ser fuerte, por eso la decisión de darle el cargo de entrenador al recientemente retirado Leonardo Astrada, ídolo del club, le dio un poco más de aire, que parecía agrandarse con el Clausura 2004. Pero aquí comenzaría la sequía para el conjunto millonario, ya que es el último título ganado por el club.




Fue entonces que también comenzaron a surgir los problemas, la pelea, nunca aclarada, entre Eduardo Tuzzio y Horacio Ameli, abrió una faceta del club, que se pareció más a un conventillo que a un equipo, y problemas con las finanzas, hacían pensar que Aguilar no ganaría las elecciones, pero así y todo se impuso en la reelección a fines de 2005.

Su nueva etapa al mando de la institución no empezó con los mejores augurios. La pelea entre Marcelo Gallardo y Reinaldo Merlo, con la consiguiente salida de este, seguía mostrando los trapitos sucios del club, y la falta de muñeca política para imponer su voz lo dejaban cada vez más con una posición endeble, sumado a que los títulos siguen


sin aparecer, y que Boca ganó todo lo que se propuso.

Por eso es que recurrió a Daniel Passarella, con una fuerte inversión que permita cortar la mala racha, y que calme las aguas, pero el inconveniente entre los barras bravas y su aparente vinculación a una fracción, dejan a su futuro pendiendo de un hilo.

¿Aguilar podrá soportar esta situación? ¿Tendrá todavía la espalda para hacerlo?

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