DE BELLAS Y BESTIAS

*¿Quién tiene tiempo para descubrir la “belleza interior”?

EFE
Por EFE
Hay que serlo lindo o, por lo menos, parecido a lindo.

La belleza es un valor absolutamente moderno, vital e imprescindible, un bien importante y determinante de muchísimas cuestiones, razón por la cual es indispensable dedicar dinero, tiempo y preocupación a su creación, invención y mantenimiento. Despreciar o depreciar la importancia de lo estético, considerarlo un tema secundario, es grave error de evaluación, ya que la ausencia o presencia de lo bello tiene un efecto concreto e inmediato que muchas veces no es interpretado en su justa dimensión.

En lo particular, soy partidario de trabajar para el impacto, para lograr el “golpe de belleza” que cautive a quien se quiere conquistar. Claro que cuando hablamos de belleza estamos hablando de crear una propia, personal y particular, ya que más allá de cierta armonía imprescindible, la realidad indica que “lo lindo” no responde a parámetros estéticos predeterminados. Es cierto que la “formula única “de belleza no existe. Pero esto no implica “el vale todo”. No es lo mismo lavarse el pelo que no hacerlo, lustrar o no los zapatos, tener o no prolijar las manos.  No es lo mismo un look decontacte que ser roñoso. No es lo mismo lo que se ve y, por supuesto, no es lo mismo impacto el que produce una imagen u otra en el otro. Todo esto puede sonar frívolo, pero no es más que la realidad pura: ser bello ayuda mucho en variados y muy diversos ámbitos de la vida.


Obviamente que suena y queda mucho mejor declarar que “lo importante es lo de adentro” pero, hablando con sinceridad: ¿Quién tiene tiempo de descubrir la belleza interior?

¡¡¡Nadie!!!

Dada la velocidad de los acontecimientos, la escasez de tiempo para todo, es una utopía pretender que una persona tenga la posibilidad de descubrir el “yo interior” de otra. Lo que hay son charlas de cinco minutos, flashes, impresiones más bien aventuradas que determinan de manera bastante azarosa las decisiones que se van tomando. Así funciona el mundo real. Esto no quiere decir que no valga la pena descubrir los sentimientos o la capacidad de afecto del otro, sino que, para hacerlo, es necesario que pase el tiempo, que circulen los cariños, que las dificultades de la vida dejen al descubierto las reaccione, las respuestas cuando está todo mal... y eso lleva mucho tiempo, incluso años.

Mientras tanto, hay que ser lindo para poder avanzar en la vida, hay que conquistar a todos en todos los ámbitos: en el amor, en el trabajo, en el supermercado. La belleza abre puertas, hace las cosas más fáciles, torna a las personas más amables.

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