La vida post boxeo

Deportes

*Violencia, alcohol, drogas, muerte, son sólo algunos de los rasgos comúnes en la vida de los ex boxeadores.
*minutouno.com te cuenta por qué pasa esto.
*Conocé algunos de los casos delicitivos más famosos, no sólo de púgiles argentinos, sino extranjeros.

No son pocos los boxeadores, que una vez que se retiran, aunque muchos lo hacen en actividad, inciden en el delito. Drogas, robos a mano armada, accidentes automovilísticos. Y no son sólo producto de Argentina, en el primer mundo también pasa.



Se da en muchos países que los que comienzan a transitar el camino del deporte de los puñetazos, en su mayoría, son niños, adolescentes marginados, con una vida plagada de miserias, pobreza, violencia familiar. Al transcurrir violento de su vida, le suman más violencia, pero esta vez profesionalizada y que les permite, de alguna manera, ganarse la vida.



Son rescatados de las calles, comienzan a entrenar, a aprender a golpear, se transforman en, aunque suene duro, verdaderas máquinas de matar, porque no es ningún secreto que si un profesional se toma a golpes con cualquier persona normal, los resultados no serían muy buenos para estos últimos.



Son muy pocos los que pueden ganar un dinero importante, que termina dilapidado en autos lujosos, confort, que nunca tuvieron, pero si se toma una lista de campeones mundiales que estén retirados, y hablamos de campeones, muchos tienen un prontuario más que importante.



Mike Tyson es un abonado en la sección policial: drogas, alcohol, bebidas, agresiones a mujeres, prisión. No pareciera que se está hablando de un deportista.


 


Naseem Hamed recientemente salió de prisión tras cumplir algunos meses de condena por atropellar a gran velocidad a una persona.


 


Carlos Monzón es un caso conocido por todos. Cumplió condena por el asesinato de su mujer, y luego falleció en un accidente automovilístico.


 


Estos son algunos de los tantos casos, no sólo de personajes conocidos, también están los casos de los menos conocidos, esos que ni aún con el boxeo se pueden salvar.


 


Aquí la cuestión no es echar culpas, sino concientizarse que los jóvenes que entran al mundo del boxeo, y que provienen de la calle, de la pobreza, de la falta de afecto, necesitan no sólo tratamiento físico, sino también psicológico, para que si el día de mañana les toca pasar, aunque sea poco tiempo, por la buena vida, no terminen cegados por los flashes y los famosos “amigos del campeón”.

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