Otra "mano de Dios": el día que el Roña Castro estaba groggy contra las cuerdas y noqueó a John David Jackson

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El Roña Castro protagonizó en Monterrey una de las hazañas del pugilismo nacional tras recibir una golpiza histórica. Crónica de una remontada inolvidable.

El fallecimiento del Roña Castro a los 59 años trajo a la memoria una de las victorias más dramáticas de la historia del boxeo argentino. El 10 de diciembre de 1994 en Monterrey, México, "Locomotora" defendió su título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) frente al estadounidense John David Jackson.

El contexto: un duelo postergado y un rival invicto

El enfrentamiento se había gestado durante un año plagado de postergaciones. Jackson, un temible púgil zurdo y ex campeón superwélter de la OMB, llegaba al combate con un invicto de 30 peleas y con la "chapa" de campeón moral, luego de que la AMB lo despojara del título en los escritorios por negarse a defenderlo.

Por su parte, el "Roña", con 27 años y casi un centenar de combates profesionales, había conquistado ese mismo cinturón vacante pocos meses antes en San Miguel de Tucumán frente a Reggie Johnson. El megaevento organizado por Don King fue bautizado como "El día del juicio" y reunió a figuras de la talla de Julio César Chávez, Félix Trinidad y Ricardo "Finito" López.

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La peor golpiza de su vida y un rincón desesperado

El trámite de la pelea fue una verdadera pesadilla para Castro. Frente a un Jackson extremadamente veloz y preciso, el santacruceño se mostró estático y absorbió un castigo brutal. Sus ojos comenzaron a cerrarse y su rostro se transformó en una "masa informe que sangraba por ambos párpados y por la boca".

Al finalizar el séptimo asalto, el médico revisó al argentino y consideró que no estaba en condiciones de seguir. Sin embargo, el manager Luis Spada le rogó al árbitro sudafricano Stanley Christodoulou que le permitiera continuar. La golpiza persistió durante el octavo round. "Él entraba, me metía dos o tres piñas y salía. Nunca me daba la distancia... y yo estaba casi ciego por toda la sangre", relató el propio Castro tiempo después.

La situación en las tarjetas era lapidaria: dos de los tres jueces daban ganador a Jackson en la totalidad de los rounds disputados. En el descanso, el rincón argentino fue claro: "Me dijeron que era el último round: si no noqueaba en ese, chau, me iban a parar la pelea".

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El milagro en el noveno asalto: la "Mano de Dios" del "Roña" Castro

El noveno round comenzó bajo la misma tónica. A 62 segundos del campanazo final, un durísimo zurdazo del retador hizo tambalear al campeón, quien retrocedió contra las cuerdas sin ofrecer respuesta. Sin embargo, el "Roña" revelaría luego que esa actitud pasiva fue un ardid: "El negro fue boludo porque se confió".

En medio de una ráfaga de golpes de Jackson, Castro intentó un voleo de derecha que pasó de largo, pero aprovechó el envión para volver con una zurda fulminante que impactó de lleno en el mentón del estadounidense, enviándolo de espaldas a la lona. Jackson logró ponerse de pie por puro instinto, pero tras dos caídas más producto de empujones y de su absoluta endeblez, Christodoulou decretó el final desatando la locura albiceleste.

El propio Don King no salía de su asombro: "Creía que Rocky solo existía en la pantalla". Días después, la prestigiosa revista The Ring elegiría el combate como el mejor de 1994 y el noveno asalto como el "round del año".

A pesar de la gloria, el precio físico fue altísimo. En el vestuario, el médico debió aplicarle once puntos de sutura en los párpados sin anestesia. "Cuando me vi en el espejo, me puse a llorar... La cara era una máscara. Fue la peor pelea de mi vida, nunca nadie me pegó tanto", confesaría el inolvidable "Locomotora" Castro, el hombre que volvió de las cenizas con un zurdazo para la historia.

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