Carla Lucero, de 21 años, sufrió un tremendo accidente que la dejó sin caminar durante tres meses y hoy sueña con volver a las canchas.
El jueves 9 de febrero pasado cambió para siempre la vida de la tenista riocuartense Carla Lucero, de 21 años. Tras una jornada de entrenamientos, la cordobesa iba rumbo a Rio Cuarto a visitar a su familia, cuando el micro en el que viajaba fue embestido por un camión en la ruta 36, a pocos kilómetros del pueblo Alcira Gigena. La joven sufrió múltiples lesiones y estuvo tres meses sin caminar. Hoy, sueña con volver a las canchas.
"No tenía puesto el cinturón y salí volando. Me luxé la cadera izquierda y me fracturé la pierna derecha. Lo bueno fue que me pudieron acomodar la cadera a las pocas horas, porque si no lo hubieran hecho podría haber sido peor. Y la pierna me la engancharon como si fuera una polea", relató Lucero, quien no recuerda cómo sucedió el hecho.
El conductor de un camión que transportaba piedras, y que viajaba en dirección contraria, se durmió, se cruzó de carril y chocó contra otro camión que terminó destrozando el vehículo en el que iba Lucero. Los dos fallecidos y los heridos fueron trasladados a un pequeño centro médico de Alcira Gigena, que se desbordó.
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El accidente fue un jueves y, el martes siguiente, Lucero fue trasladada en avión a Buenos Aires. La operaron en el Sanatorio La Trinidad, en San Isidro. "A partir de ahí recuerdo casi todo -afirma-. Ya estaba mi familia, mi novio, mis amigos. Empecé a hacer kinesiología y lo bueno es que todos fueron pasos hacia adelante. A las tres semanas me sacaron los puntos de la pierna y empecé... En el accidente, mi mochila voló y a la semana se la devolvió la policía a mi papá; agarré el celular, lo prendí y tenía un montón de mensajes. Me sirvió muchísimo tanto apoyo. Después me contaron que el camionero se había quedado dormido y que lamentablemente falleció", explicó la tenista.
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Sin perder el ánimo y la simpatía, Lucero permaneció un mes en silla de ruedas y casi dos con muletas. Hace 60 días que trabaja en la pileta la parte aeróbica y un mes desde que comenzó a trotar despacio en la cinta. "Ya empecé a probar de trotar en cemento. Y espero muy pronto empezar a tocar la raqueta, pero más que nada para motivarme. Tengo una ansiedad enorme. Hace un tiempo el médico me autorizó a correr, me avisó que iba a estar mal, pero yo corrí igual, feliz".
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Carla fue 160° del mundo ITF (Sub 18) en 2008. Dos años después escaló hasta las 400 mejores entre las profesionales, alcanzando la 371° posición, su mejor registro en junio de 2010. Su camino ascendente había comenzado en noviembre de 2009, con su primer título profesional en Lima. Llegó a varias finales de Womens Circuit y había empezado a jugar en challengers. Siempre se destacó en cada una de las categorías de menores.
"Muchas veces me enojé con el tenis y con la vida, pero ahora valoro todo mucho más. Las cosas pasan por algo y siempre dejan una enseñanza. Pasé de estar todo el día corriendo a estar sentada y dependiendo de todos. Hasta me costaba dormir. Por eso ahora veo el sol y sonrío. Mi sueño es volver a jugar algún torneo antes de fin de año. No sé si llegaré, pero cuando lo haga, será muy emotivo...".
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