Díaz y Passarella, enemigos íntimos
*Celos profesionales más alguna polémica en los ´90, rompió definitivamente la entrañable amistad que unió a Ramón Díaz y Daniel Passarella, quienes además de haber compartido un mismo amor por la casaca de River, fueron socios en varios proyectos personales.
Celos profesionales más alguna polémica en los ´90, rompió definitivamente la entrañable amistad que unió a Ramón Díaz y Daniel Passarella, quienes además de haber compartido un mismo amor por la casaca de River, fueron socios en varios proyectos personales.
La amistad que se cimentó cuando ambos jugaban en River, a fines de la década del ´70, prosiguió en Italia, donde, según cuenta Passarella, el "pelado" llegó recomendado por él para jugar primero en el Nápoli y luego en el Inter.
Allí, luego de la pelea formal que se sentenció en 1997 y se acrecentó en los últimos años, dio pie para una versión diferente por parte de Díaz.
"En mi pase al Inter nada tuvo que ver Daniel, llegué por mérito propio ya no necesitaba padrinos a esa altura", dijo hace poco el "Pelado" en declaraciones periodísticas.
La pelea, que mañana tendrá un momento cumbre, ya que estarán por primera vez en la historia enfrentados como directores técnicos en una cancha de fútbol, tuvo su eclosión cuando Díaz dirigía a River y el "Káiser" a la selección nacional.
En 1997, en plena lucha por las eliminatorias, Passarella citó al equipo nacional al volante Marcelo Escudero --pieza clave en el "millonario" que peleaba el Torneo Clausura 1997 con Colón-- y luego no lo utilizó ni siquiera para ir la banco.
"Esa fue la primera y después ante de un Boca-River también nos sacó jugadores que no utilizó", se quejó en su momento el actual DT de San Lorenzo.
"Siempre hizo lo mismo, nos llevaba un montón de jugadores y casi no los usaba. Nos perjudicaba", planteó su enojo en una nota periodística Díaz.
La versión de Passarella por supuesto es diferente, y plantea que Díaz fue un "desagradecido" ya que llegó a la conducción técnica de River, en julio de 1995, por su "insistencia".
"Él estaba jugando en Japón y yo le dije a (Alfredo) Davicce que era el hombre ideal para ese momento en River. Lo llamé a su casa, hablé con su mujer y los convencí de volver y asumir como
entrenador", comentó Passarella.
En ese marco, el ex defensor de River tuvo varias charlas con Díaz para describirle los jugadores con los cuales contaba y hablarle de las inferiores, sin embargo Passarella señaló que tiempo después "borró jugadores y colgó a aquellos que tenían una cercanía" con él.
A principios de los ´90, cuando Passarella hacía sus primeras armas como DT trajó a Díaz al equipo y lo dirigió en campañas donde el ex delantero terminó como artillero absoluto del equipo.
Amigos comunes de ambos, sostienen que la raíz de los problemas pasó por la necesidad de Díaz de separarse de la imagen de Passarella que lo llevó al club, y además por algunos "celos" del "Káiser" por la buena campaña y la impronta que el "Pelado" le dio rápidamente a su campaña en River.
Díaz ganó en su primera etapa en el club de Núñez (1995-1999), ganó cuatro títulos locales, con un tricampeonato, y dos internacionales, la Supercopa 1997 y la Copa Libertadores de 1996 que nunca pudo ganar como jugador y DT Passarella.
En este escenario, la falta de diálogo entre ambos se fue acentuando en estos 10 años y la última gran diferencia que los separa es la presencia del presidente José María Aguilar.
El titular de River es "mala palabra" para el "Pelado" ya que siempre sostuvo que fue "usado electoralmente" por Aguilar quien le dio continuidad a fines de 2001 en River, y luego del título
del Torneo Clausura 2002 lo despidió.
"No está a la altura de River, a Aguilar le queda grande el club", repite sin tapujo Díaz, mientras Passarella hace actos de devoción por el presidente del club quien lo trajo en 2006.
Mañana, en el nuevo Gasómetro los dos protagonistas de esta historia de amor y odio estarán a pocos metros de distancia, será el gran duelo del torneo Clausura 2007 y sin dudas en ese choque
entre San Lorenzo y River habrá un ganador, una victoria anticipada que vendrá desde la tumultuosa tribuna de los "millonarios".
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