El abogado defensor cuestiona la reconstrucción de los hechos

Télam
Por Télam

  • El abogado defensor destacó que la construcción de los hechos del fiscal es “irrazonable, arbitraria y ridícula”.

  • "Si en la casa de María Marta había asesinos siniestros que necesitaban tiempo para borrar huellas, ¿Por qué hicieron entrar a la masajista?", cuestionó.

El abogado defensor del viudo Carlos Carrascosa cuestionó hoy la investigación realizada desde que fue encontrado el cuerpo de María Marta García Belsunce y criticó la hipótesis del fiscal Diego Molina Pico de que su defendido haya sido el asesino de la socióloga.

“¿El fiscal había ido (al lugar donde se produjo el crimen) como fiscal o de visita?", se preguntó de manera irónica el abogado Alberto Cafetzoglus durante su alegato ante los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro, quien aclaró que, "aún cuando se trata de un accidente doméstico, debe hacerse autopsia antes de la inhumación".

En su alegato, el letrado dijo que el fiscal Diego Molina Pico "ha dejado de lado principios esenciales que hace que este juicio no sea válido".

"La construcción de los hechos del fiscal es irrazonable, arbitraria y ridícula", dijo Cafetzoglus, quien agregó: "El fiscal, con esta conducta, puede haber incurrido en delitos como incumplimiento de los deberes de funcionario público o mal desempeño de sus funciones".

Respecto a la reconstrucción de los hechos, el abogado insistió en que la masajista Beatriz Michelini llegó a la escena del crimen minutos después de que Carrascosa encontró el cuerpo de su esposa.

"Si en la casa de María Marta había un conjunto de asesinos siniestros que la habían asesinado de la peor forma, y necesitaban tiempo para borrar huellas, ¿qué sentido tuvo hacer entrar la masajista?", se preguntó Cafetzoglus.

"Acá se puso en duda la presencia de la masajista y se la quiso sustituir por otra persona en un pase mágico", dijo el letrado, en referencia a lo asegurado por el fiscal en su alegato, donde dijo que esa mujer que estaba en la casa era en realidad Irene Hurtig.

Además, insistió en que "si los asesinos mafiosos necesitaban tiempo y privacidad, no hubieran permitido el paso de nadie y hubieran tenido todo el tiempo para poner el cuerpo de su mujer en una bolsa, ponerla en la camioneta y tirarla de la peor forma".

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