El monólogo colectivo

*Cuando hablamos por hablar, sin escucharnos
*Por Santiago López.

En todos los niños, en la edad que va de 3 a 4 años, hay un comportamiento que la psicología define como “monólogo colectivo”. Y, palabras más, palabras menos, es descripto así:



“Cada niño asocia al otro su acción o a su pensamiento momentáneo, pero sin preocuparse por ser oído o comprendido realmente. El punto de vista del interlocutor es irrelevante; el interlocutor sólo funciona como incitante, ya que se suma al placer de hablar por hablar el de monologar ante otros. Se supone que en el monólogo colectivo todo el mundo escucha, pero las frases dichas son sólo expresiones en voz alta del pensamiento de los integrantes del grupo, sin ambiciones de intentar comunicar nada a nadie”.


 


Resulta curioso que éste comportamiento naturalmente infantil lo reflejemos nosotros como adultos casi a diario. ¿Escuchamos realmente al otro cuando nos habla?, ¿O simplemente estamos esperando que el otro termine de hablar para hacerle escuchar lo que nosotros tenemos para decir, sin siquiera acusar recibo de lo que nos dijo?



Muchas veces, lo que pretende ser un diálogo lo convertimos en un ruido de palabras donde sólo parece importarnos hablar nosotros. Ni siquiera parece interesarnos que el otro nos escuche; nos conformamos con poder decir nuestro monólogo, y ya.


 


Actuamos de un modo compulsivo, podría decirse: sin argumentos que sostengan lo que decimos; sin ponernos a pensar que –muchas veces- lo que decimos son ideas ajenas escuchadas en la radio, en la televisión o en el diario que leemos todos los días; convirtiéndonos así en voceros de otras voces.



Si realmente escuchásemos al otro, nuestras propias ideas podrían enriquecerse, aunque el otro opine distinto a nosotros, e incluso aunque nosotros mismos estemos equivocados. Pero no, somos “Tato Bores” de un monólogo sordo al que sólo escucha nuestro oído. No vendría mal que alguien, ya que tenemos un comportamiento infantil de 3 a 4 años, nos dijera: “Callate la boca!”.


 


Por Santiago López.


 


 



Nota: Con este artículo, me despido de las crónicas de Interés General hasta marzo del año que viene. Pero, a partir del 21 de Diciembre compartiré con Uds. una serie de “Lecturas de Playa” durante el verano. S.L.

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