El tiburón humano
*El estadounidense Michael Phelps tiró en Melbourne un "muro" más en su carrera deportiva y está muy cerca ya de ser el mejor nadador de la historia: solo le queda un objetivo, superar en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 el récord de siete medallas de oro de su compatriota Mark Spitz en los de Múnich'72.
Phelps
Por EFE
La nadadora de Townsville, en la costa oeste de Australia, también contribuyó a rebajar el récord del mundo de los 4x100 estilos.
Frente a la australiana también destacó la francesa Laure Manaudou, aunque, quizás, trató de competir en demasiadas pruebas y acabó pagándolo.
La francesa ganó tres medallas de oro, en 200 y 400 libre y en los 100 espalda, más la plata en 800 metros libre y el bronce en el 4x200.
La decepción fue el australiano Gran Hackett, que en lo que debía ser "su" mundial falló desde el primer día cuando solo pudo ganar la medalla de bronce en el 400 y se quedó fuera del podio en el 800 y el 1.500, dos pruebas que en las que era campeón del mundo y olímpico en la más larga.
En el medallero final los Estados Unidos no tuvieron rival. Sumaron entre las pruebas de natación, aguas abiertas, saltos, waterpolo y sincronizada 40 medallas, 21 de oro, 14 de plata y cinco bronces.
Los Mundiales de Melbourne se vieron ensombrecidos en su recta final por la confirmación de la Federación Internacional de Natación de que ha pedido al Tribunal de Arbitraje del Deporte que investigue unas muestras de un control antidopaje efectuadas en mayo de 2006 a un nadador australiano.
El diario francés L'Equipe informó el viernes pasado que se trataba del nadador retirado el pasado noviembre Ian Thorpe, que tiene cinco medallas olímpicas y es un héroe en su país.
La noticia conmocionó a Thorpe, que no supo nada hasta el sábado por la mañana y defendió en una multitudinaria rueda de prensa el domingo su inocencia.
El incidente entre el entrenador ucraniano Mikhailov Zubkov y su hija, la nadadora Kateryna Zubkova, también dio una imagen negativa de los campeonatos y de la natación.
El padre y entrenador fue grabado por un canal de televisión local comportándose de forma muy violenta en una habitación destinada a los árbitros.
La policía y la justicia australianas tuvieron que intervenir y, aunque un juez emitió una orden de alejamiento contra el padre, finalmente la levantó cuando éste prometió ante un jurado que no volvería a comportarse de esa forma con su hija.
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