Empieza hoy el juicio oral al hombre que mató a su mujer y la enterró debajo de la cama

Télam
Por Télam

  • Un hombre será sometido a juicio oral acusado de asesinar y enterrar a su esposa debajo de la cama, en un caso que se descubrió siete años después del crimen cuando uno de sus hijos se quebró y lo delató.
  • Mario Freiro llega a juicio imputado de homicidio calificado por el vínculo y podría ser condenado a la pena de prisión o reclusión perpetua.

Un hombre comenzará a ser sometido a juicio oral acusado de asesinar y enterrar a
su esposa debajo de la cama
en su casa de la localidad bonaerense de González Catán, en un caso que se descubrió siete años después del crimen cuando uno de sus hijos se quebró y lo delató.

Fuentes judiciales informaron que se trata de Mario César Freiro, quien será juzgado a partir de las 8:30 en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de La Matanza , ubicado en Entre Ríos y Catamarca de San Justo.

Freiro llega a juicio imputado de homicidio calificado por el vínculo y podría se condenado a la pena de prisión o reclusión perpetua si los jueces Franco Fiumara, Gerardo Gayol y Pablo Multedo dan por acreditado que en 1998 estranguló a su esposa María de Luca y la enterró bajo la cama matrimonial en su casa de González Catán.

La acusación estará en manos del fiscal de juicio Ariel Panzoni, mientras que los defensores serán los abogados Miguel Racanelli y Damián Roberto Pérez, y la familia de la víctima estará representada por un abogado como particular damnificada.

El debate tendrá tres jornadas hasta el miércoles y se prevé que declaren varios testigos, entre ellos, los dos hijos de Freiro -hoy de 18 y 20 años-, que lo delataron ante la justicia después de perder el miedo.

Es que el caso se descubrió en marzo de 2005, cuando el menor de los hijos, Pablo, entonces de 16 años, le contó a la policía y luego a la Justicia que siete años atrás, en 1998, su padre había asesinado a su madre y había ocultado el cadáver debajo del piso donde estaba la cama matrimonial.

El chico dijo que durante todo ese tiempo no había hablado porque su padre lo tenía amenazado a él y a su hermano mayor -testigos del crimen-, con encerrarlos en un instituto de menores si lo delataban.

El adolescente relató con una precisión asombrosa, que el padre asfixió a su madre con un pañuelo y luego rompió el piso debajo de su cama matrimonial para enterrar allí el cuerpo de la mujer.

El chico contó también que tras enterrar a su madre, su papá hizo un contrapiso y volvió a colocar la cama matrimonial encima.

Con semejante denuncia, el fiscal que instruyó la causa, Sergio Carreira Fernández, allanó la casa que habitaba la familia en Juan B. Bustos 6004 de González Catán, partido de La Matanza y al excavar debajo de la cama, encontraron el esqueleto de una mujer.

El macabro hallazgo sorprendió hasta a la, por entonces, segunda mujer de Freiro quien declaró a la prensa que no podía creer que su pareja sea un asesino y que desconocía que dormía en una cama matrimonial colocada encima del sitio donde se ocultó el cadáver.

Para el momento del aquel allanamiento, el sospechoso se había fugado, al parecer porque un pariente lo había alertado sobre la denuncia de su hijo.

El fiscal instructor Carreira Fernández determinó en su investigación que hay elementos para sostener que Freiro asesinó a De Luca entre el 28 de febrero y marzo de 1998.

Siempre según la denuncia de los hijos de Freiro, para no despertar sospechas en el resto de la familia, el acusado, inventó que su mujer lo había dejado para irse con otro hombre.

En este sentido, según las fuentes, el acusado Freiro hasta fraguó una carta que atribuyó a su mujer y en la que hacía referencia a que ella lo dejaba para irse con un amante.

Una de las hipótesis del móvil del crimen es que Freiro mató a su mujer porque sabía que ella lo engañaba con otro hombre.

Freiro estuvo prófugo 15 días durante los cuales estuvo deambulando por San Clemente del Tuyú y San Bernardo, hasta que el 22 de marzo de 2005 pactó junto a su abogado Racanelli su entrega y fue detenido en Virrey del Pino.

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