En la Argentina, el cliente de servicios públicos y privados nunca tiene razón

*Para ofrecernos y cobrar la factura, ellos siempre están. Para resolvernos un problema, las empresas de Internet, telefonía, televisión por cable y otras tantas, se borran del mapa.
*El dilema de ser cliente en este país.

No sé cómo será en otros países. Pero estoy seguro de que en la Argentina, como dice Tamara Di Tella en su último libro, “el cliente nunca tiene razón”. Al menos eso me hacen creer los encargados de Atención al Cliente. ¿A qué me refiero? A los servicios públicos y privados. A las empresas de telefonía (fija o móvil), Internet, televisión por cable, gas, luz, etcétera.

Me pasó varias veces y con cada una de ellas; las peores, sin duda, las de servicios de Internet y telefonía. En todas parece que la premisa es justamente no cuidar al cliente. Claro, a menos que uno tenga conexiones o conocidos dentro de las empresas que puedan facilitar algunos pasos.

Pero la mayoría de los usuarios no tienen ese beneficio. ¿Y entonces qué hacen? Se joden. Así de simple. Basta reunirse con familiares o amigos para conocer cientos de (malas) historias sobre quejas por algún servicio deficitario, mala atención, diferentes discursos -más bien excusas- desde una misma empresa sobre el porqué no pueden solucionarte el problema.

Es cierto, uno, como usuario, puede elegir qué empresa y qué servicios quiere. Pero cuidado con ese discurso “progre”, porque también existe un mercado que ofrece pocas alternativas. En muchas zonas de la ciudad, por ejemplo, sólo se puede optar por una compañía telefónica fija, Telecom o Telefónica. Y con Internet sucede lo mismo. Hay lugares a los que determinadas empresas nunca llegan.


 


¡Date de baja!, me dicen muchos cuando me quejo, al menos, una vez al mes. ¿Y por qué tengo que pensar en deshacerme del servicio si lo necesito? ¿Me tengo que rendir porque ellos no saben atender al cliente? No. A veces es bueno recurrir a alguna entidad de Defensa al Consumidor. Yo lo hice y me resultó.

Es que en mi experiencia como usuario, ya sea con las de Internet como con las de telefonía, siempre tuve algún problema. Que una mala facturación, que un servicio técnico que puede durar una semana en asistirte, que una baja del servicio por “error”, que un corte por un “problema en la zona” que te deja sin Internet por cuatro días pero que a fin de mes igual te los facturan. Cuando uno llama y se queja... nunca tiene razón. Porque la razón -sólo para ellos- la tiene la empresa en cuestión. Eso sin contar que en la llamada “Atención al Cliente” siempre aparece un “asistente” distinto y que dice todo lo contrario al anterior.

Desde ya, para vender un servicio te buscan hasta por debajo de la cama. Te llaman mil veces a cualquier hora para ofrecer promociones imperdibles con un trato sorprendente. Al final, uno cree que fue beneficiado por la gracia del servicio y que la mejor oferta es la que nos hicieron a nosotros. Pero no, los clientes tenemos que aprender que jamás tuvimos, tenemos ni tendremos la razón.

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