*El partido se jugó en mítico estadio, y decepcionó en todos los sentidos. *Lo único rescatable fue el desempeño del jugador del Barcelona, la gran figura y autor del único tanto del partido.
Andrés Iniesta, el número 16 de la selección española, salvó con su juego de alto vuelo el compromiso amistoso ante Inglaterra en un estadio mítico, que se aburrió con casi todo lo que vio, salvo la genialidad de un futbolista que debe asumir en breve el liderazgo del equipo de Luis Aragonés.
Iniesta es oro molido. Old Trafford es un estadio acostumbrado a ver a los más grandes. Inglaterra salió con un ritmo frenético. Le duró diez minutos la alegría. El tiempo que tardó en desaparecer Lampard y evaporarse Wright Philips y Dyer, tras un inicio explosivo.
Fue un duelo de despropósitos. Es verdad que el partido era amistoso, pero decepcionó en todos los sentidos. España nunca tuvo precisión ni fe en el triunfo. Lo único bueno de la primera etapa fue una acción individual de Fernando Morientes. Era el minuto 17, amagó, pasó y cuando tenía todo el arco para él, enganchó mal la pelota y la golpeó con el alma por encima. Una pena, lo hizo todo bien, menos la definición.
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Otra llegada inocente de Angulo fue todo el arsenal ofensivo español en el primer tiempo, donde Inglaterra sólo tuvo a Peter Crouch con agresividad.
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Villa buscó el gol sin éxito. Pero sí lo encontró en Andrés Iniesta, que con un golpe magistral limpió el arco de Ben Foster. Un golazo del único jugador distinto que posiblemente habita ahora mismo en el fútbol español. Iniesta apunta y resuelve. Un regalo que disfruta el Barcelona.
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