Quién es Zeta, la amiga inseparable de Moria Casán

Espectáculos

Contó cómo nació su amistad con Moria Casán, por qué eligió alejarse de la fama y cómo la diva la acompañó tras la pérdida de su hijo.

Valeria Protto es conocida por todos como Zeta, aunque durante gran parte de su vida eligió mantenerse lejos de las cámaras y de la exposición pública. Su nombre tomó mayor relevancia a partir de la serie inspirada en la vida de Moria Casán, donde su personaje es interpretado por María Fernanda Callejón. Sin embargo, detrás de esa aparición en la ficción existe una relación de más de veinte años con la diva argentina.

“Conmigo es más que una amiga, es una hermandad”, aseguró Zeta al intentar definir el vínculo que construyó con Moria. Una relación que, con el paso de los años, dejó de limitarse a una amistad para convertirse en una verdadera familia elegida.

La repercusión de la producción sorprendió incluso a Zeta, quien sabía que se trataba de un proyecto importante, aunque no esperaba semejante alcance. “Sí me imaginaba que iba a ser algo potente, ¿viste? Una cosa potente. Nunca me imaginé el nivel de lo que tomó. Es de otra dimensión”, reconoció.

Además, recordó uno de los datos que conoció desde el comienzo y que le permitió dimensionar el alcance que podía tener la ficción: “Supe al principio que iba a estar en más de 190 países y más de 40 idiomas. Es una barbaridad esto, es una locura lo que está pasando”.

La empresaria celebró especialmente el resultado: “Estallamos de la felicidad. Me imaginaba algo espectacular y esto supera todo, es lo más, es una revolución que hubo”.

Cómo comenzó la amistad entre Zeta y Moria Casán

El primer encuentro entre ambas ocurrió hace aproximadamente dos décadas. Por entonces, Zeta estaba en pareja con quien actualmente continúa siendo su marido y los dos fueron socios del recordado “Moria Restó y +”.

Ese proyecto laboral fue el punto de partida de una relación que rápidamente trascendió los negocios. “Empezamos a relacionarnos hasta que nos enganchamos y no nos soltamos nunca más”, recordó sobre aquellos primeros años.

Desde entonces, compartir tiempo se volvió algo habitual. “Vivimos la mitad del año juntas”, contó Zeta. Parque Leloir, Mar del Plata, Córdoba y distintos viajes forman parte de los escenarios en los que construyeron innumerables recuerdos.

“Vivimos pegadas”, resumió sobre su dinámica cotidiana. Incluso reconoció cuánto siente la ausencia de su amiga cuando pasan algunos días separadas: “Por ahí yo me voy diez días a mi casa, pero me vuelvo al toque y me quedo quince en lo de ella. La re extraño. Cuando me voy, a los dos días tengo depresión”.

Con el paso del tiempo, el círculo se amplió. Zeta también construyó un fuerte vínculo con Sofía Gala, los hijos de la actriz y Galo, asistente de Moria.

“Mi familia no son sólo mi hija y mi marido, sino Moria, Galo y los nenes de Sofi y Sofi. Esa es mi familia”, expresó. Y agregó sobre ese grupo íntimo: “Nos metemos ahí adentro en esa cápsula y nos divertimos mucho. Hacemos todo. La pasamos divino”.

Por qué Zeta nunca quiso ser famosa

A pesar de permanecer durante años al lado de una de las figuras más mediáticas de la Argentina, Zeta nunca buscó aprovechar ese vínculo para ganar notoriedad. Por el contrario, siempre se sintió más cómoda detrás de escena.

“Yo nunca tuve esta exposición porque nunca me interesó”, explicó al hablar de su decisión de mantenerse alejada de las cámaras.

Su relación con los medios, de todas maneras, comenzó mucho antes de conocer a Moria. Durante años trabajó junto a Guillermo Andino y recordó: “Yo fui secretaria y productora”.

Incluso tuvo una experiencia frente a cámara cuando apenas tenía 12 años y fue elegida para participar de una publicidad de gaseosa. “Una vez sufrí un disgusto. Era muy joven, tenía doce años y me eligieron para una publicidad de gaseosa”, relató. Aquella situación no resultó como esperaba y terminó confirmándole que la exposición no era el camino que quería seguir.

Más adelante comenzó a desarrollar sus propios proyectos. Primero tuvo un negocio de ropa y luego llegaron los restaurantes, entre ellos el emprendimiento que finalmente la acercaría a Moria.

Con una vida enfocada principalmente en el trabajo y los negocios, Zeta sintetizó su recorrido con una frase: “Puse lo que quise, hice lo que quise y sigo haciendo y todo lo que me falta vivir, bendito sea”. Y enseguida volvió a poner el foco en su amiga: “Que me falten muchas anécdotas con la Negra, te pido por favor”.

El momento más doloroso de Zeta y el apoyo de Moria Casán

La relación entre ambas no se construyó únicamente a partir de viajes, fiestas y momentos divertidos. También atravesaron juntas situaciones profundamente difíciles.

“En momentos difíciles es cuando más hemos estado. Ella es de fierro. Cuando yo tuve que estar, estuve. Y cuando ella tiene que estar, está. ¿Mi momento difícil? Perdí un hijo”, reveló Zeta.

La muerte ocurrió durante la pandemia, aunque aclaró que no estuvo relacionada con ella. Al recordar a su hijo, explicó: “Mi hijo era un chico muy espiritual. Era un monje”.

También describió cómo había elegido vivir: “Un loco hermoso, vivió una vida divina. Pero no le interesó el mundito de la vida. Después se puso en la espiritualidad, se iba para un lado del mundo, se iba para el otro. Estaba en templos, iba a hacer huertas a no sé dónde y desaparecía un mes”.

La espiritualidad se convirtió en una herramienta fundamental para atravesar la pérdida. “Yo soy muy espiritual y no creo en el cuento de la vida, entonces no lo tomo con tragedia”, expresó.

Sin embargo, también dejó en claro que el dolor continúa presente: “Obvio que soy madre. Imaginate, lo siento a cada minuto de su vida acá al lado mío”.

Zeta siente que el vínculo con su hijo permanece de otra manera y, al hablar de esa conexión, aseguró emocionada: “Sé que ya nos vamos a encontrar”.

Con el tiempo consiguió hablar sobre lo sucedido con mayor tranquilidad, aunque reconoce que se trató del momento más duro de su vida. “No deja de ser el golpe duro de la vida que tuve”, admitió, antes de definirlo como “El golpe más bajo que podés sufrir en esta tierra”.

A pesar de todo, encontró motivos para continuar y destacó especialmente el lugar de sus hijos en su vida: “Yo quería ser mamá” y “Y lo logré. Mamá de dos seres maravillosos”.

Hoy, después de más de veinte años de aventuras, secretos, alegrías y momentos dolorosos compartidos, Zeta mantiene intacto el vínculo que construyó con Moria. Una relación que ella misma resume de la manera más contundente: “Conmigo no es una amiga, es una hermandad”.

Temas

Dejá tu comentario