Hay dirigentes involucrados en las amenazas a los jugadores

*Una investigación del diario Olé señala que Marcelo Leguizamón (secretario) y Mariano Berón (vocal) estuvieron presentes en las amanezas a los jugadores de Gimnasia.
*El plantel está dividido con Troglio y la mayoría se quiere ir de club.

La pelota esta manchada y se está tapando de barro. Un nuevo y triste capítulo se está viviendo en estos días en Gimnasia.


 


A las amenazas de muerte ocurriadas el martes pasado en el entrenamiento en Estancia Chica, una investigación del diario deportivo Olé aporta datos mas escalofriantes: no sólo fueron los barrabravas, sino que también los jugadores recibieron la "visita" de algunos dirigente de "peso", princilapes secuaces del presidente Juan José Muñoz.


 


Incluso, las declaraciones de Ariel Franco, quien admitió que el plantel fue amenazado de muerte, "destapó la olla" del conflicto que empaña nuevamente al fútbol argentino a tal punto que dividió las aguas entre los jugadores y el técnico Pedro Troglio.


 


Por un lado, quedaron identificados quiénes son los que amenzaron las vidas de los futbolistas para "ir a menos" frente a Boca. Se trata de Cristian Camillieri, a las "El Volador", el jefe de la "La 22", la barra brava de Gimnasia, Juan Pablo Córdoba, mayormente conocido como "Papupa", y  Fernando "Torugo" Alvarez, N°3 de la banda.


 


Lo más triste de todo es que estos barras contaron con el "apoyo" de los dirigentes de Gimnasia. Uno es Marcelo Leguizamón, secretario del club, y el otro es Mariano Berón (vocal), quienes justamente estuvieron presente el martes en el entrenamiento de Gimnasia, sugeriéndoles a los futbolistas "no ganar" frente a Boca.


 


Tanto a Leguizamón como a Berón los une una historia muy particular: acompañaron a Juan José Muñoz en el momento en que el presidente había interrupido el vestuario de Daniel Giménez para luego amenazarlo. Este fue el primer escándalo del año ya que el árbitro suspendió el partido en el entretiempo cuando Gimnasia le estaba ganando a Boca por 1-0.


 


También se los acusa de otorgarles ciertos "beneficios a los barras". Fueron quienes le "prestaron" el micro de los jugadores para que los violentos pudieran trasladarse rumbo a la cancha en el partido frente a Fluminense, en Brasil, por la Copa Sudamericana.


 


Se quebró todo


 


Tras el gran escándalo del miércoles, la relación entre los jugadores y el cuerpo técnico ya no es a misma. El plantel está dividido, algunos se quieren ir ya mismo y otros no pueden hacerlo. Sin embargo, la mayoría está enfrentado con Pedro Troglio, a quien se lo acusa de "encerrarse" en el baño cuando los barras viniero a amenazar a todos los jugadores y de marcar a los barras quién estaba de acuerdo y quién no para ganarle a Boca.


 


Además, el técnico de Gimnasia le puso "paños fríos" al asunto cuando los periodistas fueron a buscarlo: "Pregúntenle a Franco", fue la desafortunada declaración del entranador que enfureció tanto al mismísimo jugador como también a sus compañeros.


 


También Ariel Franco se encuentra en el "ojo de a tormenta" por su vcaliente testimonio. Fue el único que hasta el momento reconoció las amenazas de los barrabravas, y sus dichos ante la prensa no cayeron bien en el plantel, sobre todo en los "referentes" quienes, aterrorizados por los vivido, prefierieron tapar los hechos antes que hacer la denuncia.


 


Para la mayoría de los jugadores, la situación parece ser insostenible. Atrapaops por Muñoz y por las amenzas de los barras, Sólo Olave (Colgado por Trogio), Franco (admitió el apriete),Teté González y Cardetti son los únicos que pueden marcharse del club cuando venzan sus contratos en diciembre. Si fuera por ells, lo harían ya mismo.


 


Tanto el fútbol argentino como Gimnasia sigue convulsionado por este nuevo capítulo que seguira dando qué hablar durante mucho tiempo. La Justicia quiere suspender el fútbol, pero la pelota continúa rodando. Encima, Grondona no se mete y minimiza los hechos. El "todo pasa" nuevamente funciona.


 

Dejá tu comentario