La "barra" de argentinos no pasó desapercibida en Gotemburgo
*Un grupo de 60 argentinos, algunos residentes en Suecia y otros provenientes de distintos países de Europa, alentaron sin cesar al equipo de Copa Davis y, pese a ser amplia minoría, se hicieron sentir en el estadio Svenka Massan con sus cánticos a favor de David Nalbandian y Juan Martín Del Potro.
"Vamos a dar vuelta la serie, le tengo una confianza enorme al equipo", luego del 2-0 en contra dijo Hernán, un santafecino de la ciudad de San Lorenzo hincha fanático de Newell's Old Boys, al punto de lucir una gran bandera del equipo rosarino que generó curiosidad en el público sueco.
"Vivo desde hace siete años en Estocolmo y el año pasado participé en un carnaval barrial, representé a la colectividad de Rinkeby y llevé la imagen de Diego Maradona, me gané una
distinción", relató el santafecino, flanqueado por tres cordobeses de Villa María, devotos del unquillense Nalbandian.
Nicolás, hincha de Talleres, más Alvaro, de Independiente, y Paola, de Belgrano, aplaudieron a rabiar cada golpe sutil de Nalbandian y lideraron los cánticos argentinos, con su particular tonada cordobesa, y reconocieron con palabras de aliento a los tenistas cuando se retiraron de la cancha, tras el fatídico primer día de la serie ante los suecos.
En la fila de adelante se ubicaron Juan Alberto Porte y su hijo Diego, ambos de Caballito, quienes se lamentaron por la ausencia del lesionado Guillermo Cañas y lucieron orgullosos sus camisetas de Boca Juniors.
"Una tristeza la derrota de David, teníamos esperanzas de que ganara su punto, eso hubiera permitido a Del Potro jugar más relajado. Habíamos planeado un festejo completo con el triunfo
argentino y la eliminación de River de la Copa Libertadores", acotó una 'xeneize' del barrio de Recoleta, Soledad Rusch.
En tanto, otros dos argentinos que residen en Madrid, Carola y Andrés, se revelaron como fanáticos del equipo de Copa Davis argentino y relataron sus viajes detrás del representantivo conducido por Alberto 'Luli' Mancini.
"Fuimos a Bratislava (2005), a Moscú (la final en 2006) y en febrero pasado a Linz para el partido con Austria. No podíamos dejar de venir a alentar al equipo en Gotemburgo y aún mantenemos
las esperanzas", comentó Carola a Télam, un tanto apesadumbrada por las dos derrotas en el primer día y en medio de los gritos eufóricos de los suecos.
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