La importancia de la buena ventilación

Anteriormente nos hemos referido repetidamente a los problemas que ocasiona el estancamiento, en todo tipo de niveles. En esta ocasión profundizaremos en el asunto, con ejemplos concretos de varios tipos.


Desde el punto de vista del Feng Shui, y de muchas filosofías en nuestro mundo, sabemos que hay una importante ecuación, que reza: Vida es igual a Movimiento. Lo que se mueve está vivo, lo que permanece inmóvil tiende a estancarse, y lo que se estanca no está vivo. La energía vital está en permanente movimiento. Es una ley natural. Observemos la naturaleza, en permanente transformación. Observemos el cielo, los cuerpos celestes girando con varios tipos de movimiento simultáneamente. Nada permanece estático. Cuando vemos algún elemento estancado, es fácil observar que se pudre, cambia de todos modos, pero pierde su propia vida y pasa a alimentar otras formas de vida encargadas de la descomposición.


A su vez, Movimiento es igual a Cambio. Todo cambia permanentemente. Si quisiéramos obstaculizar el fluír de este principio (como a veces pretendemos con nuestras vidas, con nuestros espacios y con lo que nos rodea) obtendríamos un estilo de vida afín con el estancamiento: enfermedad, tristeza, angustia, miedo ( les suena?).


Por supuesto, cuando aceptamos este fluír natural de las cosas, nuestra calidad de vida también es acorde a las leyes naturales: abundancia, alegría, salud. Todos estamos en proceso de re-aprendizaje de estos principios. El Feng Shui es un camino para esto, y vamos a repasar algunos de los principios básicos más sencillos, que no por sencillos son menos importantes.


De todos los conceptos citados, fácilmente podemos deducir la importancia de la ventilación de todos los espacios cerrados. El aire en lugares cerrados se vuelve tóxico. Por eso es tan importante ventilar nuestros hogares al menos una hora por día, aunque haga frío. El cambio de aire revitaliza el chi que nos alimenta.


Además del aire del ambiente, en nuestras casas suelen haber espacios ignorados que también pueden contener aire estancado, provocando toxicidad que afectará nuestra salud y nuestra vida. De éstos, los más graves y los más difíciles de detectar son los que están en los cimientos de nuestras casas. Muchas veces, un pozo ciego herméticamente cerrado que no se ha rellenado, genera una radiación tóxica equivalente o peor que los cruces de Hartmann o de Curry. La solución a esto es detectarlo en primer lugar, luego abrir, rellenar y volver a cerrar. Como solución transitoria, las aislaciones magnéticas (Mantas Geo) son tan efectivas como en los casos de alteraciones geomagnéticas.


Una situación equivalente se produce cuando, a partir del cambio de nivel de las napas de agua subterráneas, el terreno se compacta y deja, entre el suelo y el edificio, bolsones de aire que, eventualmente, se estanca y se vuelve tóxico generando también radiaciones nocivas. Estas nocividades no son pequeñas, ya que, al igual que las geomagnéticas, pueden producir enfermedades terminales, problemas de relación, y todo tipo de agotamiento en la vida, que se pone en general en evidencia en lo económico.


También hay situaciones de aire estancado generados por las técnicas constructivas y el desconocimiento de estos efectos. Por ejemplo, un ático, un sótano, una despensa, que han sido construídos sin tener en cuenta al menos rejillas de ventilación cruzada, producen los efectos citados anteriormente. Las paredes dobles con cámara de aire, los revestimientos que también dejan una cámara de aire, los pisos que la tienen, antiguamente se construían con rejillas de ventilación, que es raro ver hoy en día. Retomar las prácticas que dictan las reglas del arte, sería muy saludable para nuestro mundo profesional, y corregir construyendo ventilaciones en caso de que en nuestras casas está sucediendo eso, sería altamente saludable para nuestras vidas.


En otra escala, nos queda citar respecto al estancamiento del aire el tema de los espacios entre muebles y paredes, por ejemplo, en rincones generados por el equipamiento, y tantos otros más…recordemos siempre, ventilar y hacer circular el aire revitalizará nuestro espacio.


Otro tanto sucede con el agua, y es por esto que se recomienda no dejar más de uno o dos días el agua sin cambiar, a menos que sea recirculada, en una fuente con bomba eléctrica. En estos casos, el movimiento y oxigenación de la misma es muy recomendable en los casos en que el elemento agua de la casa está débil.


Y así como se estanca el aire, el agua, también el resto de las cosas que durante mucho tiempo permanece inmóvil, tiende a estancar la energía de un espacio. Un conocimiento que no se renueva, estanca nuestra energía de aprendizaje. Una biblioteca que no se usa ni se airea periódicamente, genera una pesadez fácil de percibir. La ropa que ya no usamos, bloquea nuestra capacidad de vestir cosas nuevas.


El tema es muy amplio en ejemplos y consecuencias, sólo sugiero observar con detenimiento y generar los cambios necesarios para renovar nuestras vidas, solamente manteniendo la energía de nuestros espacios vital y activa, un abrazo.


ARQ. ANA M. JANCZUK


(011)  4674-3024


 

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