La pérdida de la audición disminuye la calidad de vida y produce un alejamiento social

*Los problemas de mala audición pueden aparecer a partir de los veinte años de edad.
*Aunque no existe una solución definitiva, sí puede tratarse.

La pérdida auditiva puede tener un profundo efecto sobre la calidad de vida, las relaciones laborales, sociales, familiares y hasta llegar a provocar el alejamiento de quien lo sufre de sus afectos, perjudicando su socialización. 

Y como si esto fuera poco, la disminución acústica muchas veces influye de forma importante en el desgaste de la visión alterando, por ende, la realización de las actividades diarias normales.

El normal desarrollo de las actividades afectivas y laborales puede verse afectado por una disminución auditiva.    



La disminución en la audición puede causar, entonces, daños tanto emocionales como físicos.



La disminución leve de la audición es normal después de los veinte años y algún grado de sordera afecta a una de de cada cinco personas antes de los cincuenta y cinco años de edad. Esta condición por lo general se desarrolla gradualmente y muy rara vez termina en sordera completa, asegura la web Medline Plus.

Una posible solución para combatir este mal es la prótesis auditiva, que mejora en alrededor del 95 por ciento la posibilidad de volver a oír.



Por lo general, los médicos dividen las causas en dos categorías: la pérdida auditiva de conducción y la pérdida auditiva neurosensorial.


 


En la primera se reduce las vibraciones de las ondas sonoras al oído interno producida, generalmente, por un problema en el oído medio o externo como causa del endurecimiento de los huesillos y la acumulación de líquido en el oído.


 


Mientras que la pérdida auditiva neurosensorial se trata de la incapacidad de reconocer sonidos una vez que han alcanzado la cóclea (estructura del oído interno), y puede ser causada por lesiones en esta zona del oído, en el nervio auditivo o en zonas en zonas del cerebro que decodifican e interpretan los sonidos.

Al no existir una solución definitiva, para una persona que sufre de una pérdida leve o moderada, la prótesis auditiva es el mejor recurso; en tanto que si la disminución es profunda, un implante coclear puede llegar a ser de gran utilidad.


Fuente: Manual Merck

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