Leyendas urbanas: ¡Salud pueblo de Baradero!

*Por Waldin.

Pedro Candiotti, también apodado el “tiburón de Quilla” fue un nadador Santafecino quien realizo innumerable cantidad de hazañas entre la que se destaca la de  haber unido Rosario con Buenos Aires luego de nadar 75 horas, justamente en este hecho se basa esta leyenda urbana.

Corría el año 46 y en su lucha por alcanzar Buenos Aires a nado, Candiotti opto por tomar el brazo del Río Paraná llamado Río Baradero, el cual atraviesa la localidad del mismo nombre, ya que el mismo tiene una corriente mas pronunciada lo que facilitaría la tarea y como es de imaginar esto represento todo un acontecimiento para la época, tanto es así que los pobladores de Baradero se agolparon en el puerto con el solo propósito de saludar al héroe a su paso.

Cuentan los memoriosos que la concurrencia era masiva aquella tarde de marzo, la mayoría llevaba flores que esperaban arrojar al paso del ídolo, la tarde se hacia noche y la ansiedad iba en aumento, el “tiburón” no aparecia… 

Entre los concurrentes se encontraba “el loco Juan” (aquí hay varias versiones en cuanto al nombre del “loco”, opté por esta por resultarme la mas simpática), quien era un pintoresco personaje del pueblo por aquello años, la cosa es  que el loco Juan  tuvo una idea brillante, junto con un amigo caminó rió arriba y se arrojó al agua, escoltado por su compañero en un bote con el propósito de hacerse pasar por el famoso nadador, la noche le iba ganando a la tarde y la visibilidad ya no era la misma, el loco avanzaba por las aguas a buen ritmo y en el puerto se escucho el grito “ahí viene, ahí viene” la concurrencia explotaba de júbilo, por el medio del río pasaba el falso Candiotti quien justo frente a la muchedumbre detuvo su marcha y levantando su mano derecha bien alto grito fuerte “¡¡Salud pueblo de Baradero!!” , la respuesta no se hizo esperar y cientos de flores volaron al río con los vítores de la multitud de fondo.

Dice la leyenda, que minutos más tardes el verdadero  Pedro Candiotti se encontraría con un río lleno de flores, y con una multitud en retirada, la cual al darse cuenta del engaño salió a la caza del Loco Juan, aun no sé cómo terminó esta historia pero lo cierto es que quienes pasearon por las calles de Baradero escucharon más de una vez entre la gente mayor el grito de “Salud pueblo de Baradero”  a modo de saludo,  con la mano derecha en alto  y con una sonrisa picara en los labios.


 


Por Waldin

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