Jordania ejecutará en las próximas horas a la jihadista cuya liberación reclamaba el EI
La televisión estatal de Jordania confirmó este martes la muerte del piloto Muaz Kasasbeh, rehén del Estado Islamico (EI) que fue quemado vivo después de una negociación fallida con la monarquía de Amman y el ejército de ese país juró venganza.
Las imágenes se conocieron apenas días después que la misma milicia islamista ejecutara a dos rehenes japoneses, el primero un trabajador humanitario y el segundo un periodista, por los que había pedido a Tokio un rescate de 200 millones de dólares, que nunca fue pagado.
Jordania, en cambio, se había mostrado dispuesto a negociar la liberación del teniente Muath al Kasasbeh, un oficial que había sido capturado por el EI en diciembre cuando participaba de una serie de bombardeos aéreos de la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, contra las posiciones de la milicia extremista en el norte de Siria. El EI pedía intercambiar al piloto jordano y a uno de los rehenes japoneses, el periodista Kenji Goto, por Sajida al-Rishawi, una militante de Al Qaeda que participó de un ataque suicida contra un casamiento en un hotel de lujo en Jordania en 2005. Sus explosivos no se activaron, pero los de su esposo sí y mataron a 38 personas.
Hasta hace poco más de un año, el EI era una milicia casi desconocida en el complejo entramado de grupos insurgentes iraquíes, surgidos en medio de la ocupación estadounidense que siguió a la invasión de 2003 y que formalmente terminó con la retirada de la mayoría del contingente militar de Washington a finales de 2011.
En menos de un año, la milicia extremista, que surgió como un aliado de Al Qaeda, se expandió por el oeste, primero, y el norte, después, apoyado por varios grupos armados de las tribus sunnitas, que estaban cansados de la discriminación y la represión del Ejército iraquí, controlado durante la última década por gobiernos dominados por la dirigencia chiita.
En muy poco tiempo pasaron a controlar más de un cuarto del territorio iraquí y, al mismo, se expandieron a través de la frontera oeste hacia la convulsionada Siria, en donde hace casi cuatro años un frente heterogéneo de insurgentes armados, que van desde grupos laicos hasta islamistas radicales, entre ellos el EI, pelean para derrocar al gobierno de Bashar Al Assad.
El crecimiento del EI y, principalmente, la serie de ejecuciones televisadas de periodistas y trabajadores humanitarios occidentales provocó el repudio generalizado de los gobiernos de las potencias occidentales, que una vez más se encolumnaron detrás de Estados Unidos para lanzar una nueva ofensiva militar en Medio Oriente, entre ellos Jordania. Desde hace varios meses, Estados Unidos, sus aliados europeos y sus principales socios en la región lanzan una campaña de ataques aéreos contra las posiciones del EI en Irak y Siria.
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