Un chef español cocina con deshechos y presenta un plato con sangre de trucha y papel de gaseosa

Mundo

*Corazón de bonito, hígado de salmonete y sangre de trucha asalmonada son los bocados exquisitos y trasgresores que puede ofrecer la cocina del mar, frente a la creatividad con la bebida más universal, la Coca-Cola, cuya fórmula, aunque secreta, permite su degustación en papel o como postre.

EFE
Por EFE

En la segunda sesión de Madrid Fusión, la cumbre de la gastronomía internacional que se celebra en la capital española, el cocinero español Marcos Morán provocó con su cocina de casquería del pescado, también llamada "trash-cooking" y en la que se aprovecha todo aquello que habitualmente se desecha en la cocina.

Ante el público que asistió hoy a Madrid Fusión, Morán abrió en canal un bonito y le extrajo el corazón, del tamaño de una nuez, para asarlo, mientras que ha cocido a baja temperatura el hígado de un salmonete y ha elaborado una crema con las huevas de un buey de mar.

La sangre frita y coagulada de una trucha asalmonada ha sido la última exquisitez del asturiano, que ha defendido la cocina de la casquería del mar y la investigación en la preparación de estos productos, como se hizo con los callos o cuando alguien dijo que la cabeza de la gamba se tenía que chupar antes de tirar.

Por eso, su cocina se aleja de "tapujos" y prejuicios culturales para asegurar que, "si no sabes lo que comes y está bien cocinado, seguro que la sangre o el corazón de bonito te gustan".

Más simpatizantes a priori tiene la coca-cola, la bebida refrescante más universal, y que el cocinero Paco Roncero transforma y extrae de su botella, para convertirla en papel comestible gracias a un derivado del almidón.

Roncero también apuesta por congelarla y por disolverla luego con grasa de foie gras para demostrar que la coca-cola, "aunque parezca que es sólo una bebida, es un producto con el que también se puede cocinar".

Por su parte, Dani García incluso la incorpora a uno de sus platos de paisajes y, evocando un anuncio de esta bebida en el que unos osos miraban sorprendidos la luna, prepara un postre esférico con coca-cola, cereza, vainilla y café.

El chef se considera un bebedor "compulsivo" de coca-cola y admite que incluso en los restaurantes gastronómicos de todo el mundo pide, ya sin vergüenza, su bebida favorita para acompañar los mejores platos.

Su pasión por esta bebida incluso llega a la radicalidad de Paul Paret, quien admite que para él la coca-cola y la trufa negra están "a la misma altura".

Esta es la sexta edición de Madrid Fusión, una cumbre que reúne a los mejores chefs internacionales que sorprenden con las recetas más innovadoras y que en esta ocasión analizarán las posibilidades que ofrece internet a la gastronomía, el papel de los blogs en la crítica, la promoción y reserva de restaurantes a través de la red o del teléfono móvil y del presente y futuro de la cocina on-line.

Dejá tu comentario