A pocos días de cumplirse 25 años de un resonante crimen, el de la profesora Oriel Briant, murió en su casa de City Bell, a los 68 años, Federico Pippo, ex marido de la víctima y uno de los protagonistas centrales de ese caso policial, que quedó sepultado bajo un manto de impunidad.
Pippo, profesor de Literatura y Filosofía en distintos colegios de La Plata, y que también trabajaba en la Policía bonaerense, era el ex marido de la profesora Briant y el padre de sus cuatro hijos.
El ex marido de Briant murió en la madrugada del último miércoles: vivía "casi aislado, sin visitas y sin trabajo", según señaló el diario El Día.
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El martes 10 de julio de 1984 se produjo la desaparición de la profesora Briant: su cuerpo sería encontrado, cuatro días después, con 22 puñaladas y dos balazos, en cercanías de la ruta 2.
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El crimen de su ex mujer cambió el rumbo de la vida de Pippo para siempre: como principal sospechoso, fue detenido por primera vez el 1ro de agosto de 1984.
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A los 15 días obtuvo la libertad provisional, pero el 15 de septiembre de ese año lo volvieron a arrestar, junto a su hermano Esteban y a su madre, Angélica Romano de Pippo.
Los tres estuvieron presos 369 días. Fue el testimonio de un primo de Federico Pippo, Néstor Romano, el que llevó a la cárcel a él y a su familia.
Su primo había declarado que en la noche de la desaparición de Oriel los Pippo pasaron por su stud de Lobos llevando a la profesora.
Pero al tiempo Romano se desdijo: el 18 de septiembre del 85 los Pippo fueron sobreseídos, y el sobreseimiento se hizo definitivo tres años después.
Pippo intentó reconstruir su vida laboral pero no le resultó fácil, como tampoco rearmar su núcleo familiar.
Se quedó en La Plata y hasta ahora vivía en una casa en City Bell junto al menor de sus hijos.
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